Leí en la prensa (https://avilared.com/not/33700/el-pp-no-puede-hacer-nada-por-localizar-a-agustin-gonzalez, entre otros) que a Agustín González, el otrora Presidente de la Diputación de Ávila entre 2004 y 2015, además de Presidente de Caja de Ávila y de un sin fin de cosas más (razón que le valió un apodo muy a propósito), con página en Wikipedia, además de ser un gran innovador minimalista en el uso de jerséis artísticos, incluso en actos oficiales, a Agustín González, digo, no le localizan para declarar en la comisión de investigación de las Cortes regionales por el asunto de la Caja de Ahorros de Ávila, de la que fue nada menos que presidente, aunque fuera un presidente que no sabía nada de sus funciones, como declaró ante el juez cuando le pidió explicaciones sobre la debacle (“Yo solo soy un maestro”, dijo. Le faltó decir: “Un pobre maestro, señor”, aunque a eso le hubiera respondido el juez: “Lo de pobre supongo que se le habrá escapao, ¿no?, señor González, Donagustín”).

(Foto de AvilaRed)

¡Rinnng, Rinnnggg!… Digameeé…. ¿Está don Agustín González?… ¿Pues quién le llama?… Aquí, de las Cortes Regionales… ¿Para un cargo?… No, para responder de uno antiguo, más bien… ¡Ay, pues no está!… ¿Cuándo volverá?… Imposible de saber… ¿Imposible de saber?… ¡Imposible de saber!, como se lo digo… ¿Es que está escapado?… No, solo en paradero desconocido en este preciso momento… Pero a dormir irá, ¿no?… Puede que sí, o puede que no… Y si puede que sí, ¿a qué hora será?… Tarde, señor mío, a dormir se va tarde en general y a esas horas, ni son horas para usted ni para nosotros… Entonces ¿qué hago? ¿qué me aconseja?… Nada, no haga nada. Lo que no se puede, no se puede. Así es la vida. No siempre salen las cosas como quisiéramos…Vale, vale, pues buenos días… Adiós, adiós.

(Llega el motorista de las Cortes Autonómicas y aparca). ¡Ding-dong, ding-dong!… (Se abre la puerta de la casa)… Buenos días… Buenos días ¿Qué se le ofrece caballero?… ¿Don Agustín González?… ¡Uy pues no está!… ¿Para qué es?… Traigo una orden de citación para asistir a la comisión de investigación de las Cortes sobre su gestión como presidente de Caja de Ávila… Pues oiga, no está… ¿Y se le espera?… No le puedo decir en este instante. De último es hombre de mucha fugacidad… Pero ¿estamos hablando de una ausencia rutinaria, de una ocultación, de que se ha echado al monte o estaríamos hablando de mucho morro, señora?… No le puedo decir, él era un maestro… ¿Y eso qué tiene que ver ahora?… No sé, valore usted…  Bueno, vale, ¿me firma la citación?… ¿Firmar una citación?, imposible, ¡las carga el diablo! Venga usted otro día… ¿Cuándo?… Mañana, dentro de un mes, el año próximo podría ser también o nunca, no venga nunca, no sabría decirle. Para mí, como para Kant el tiempo no existe… ¡Jóder!, me deja usted de una pieza. Adiós.

(Rueda de prensa del presidente del PP de Ávila, cinco de la tarde, con mucha calor sofocante): “Nada, que no le encontramos, no podemos hacer nada por encontrarle. Hemos puesto a todos los militantes y a las Nuevas Generaciones a hacer batidas con perros y todo y ha resultado infructuoso. No aparece y, oyes, es que no aparece, no hay manera. Si estuviéramos en el gobierno se lo diríamos a los GEO, pero como ya no se estamos… ¡se siente!”, ha dicho Carlos García, visiblemente impotente ante el hecho de no encontrar al que fuera su jefe hasta hace poco y del que dice que ha perdido su número de móvil.

(Despacho en las cortes regionales del presidente de la comisión sobre lo que pasó en las cajas de ahorro). “Oye, que no aparece el Agustín, que no aparece y que no aparece, macho”… ¿No se habrá hecho fuerte en el búnker que tiene en su Navatejares natal?… No nos consta… ¿No nos consta qué?… La constancia no nos consta… Entonces habrá que cerrar el caso, no queda otra… ¿Por silencio del compareciente?… Si, por eso mismo, ¡a ver!… Pues me lo va cerrando. Si es que no queda otra. De todas formas, como bien dijo él, era solo un maestro al frente de tanta pasta como había en la Caja… Pues claro, hombre, pues claro, ¡qué se creen!

S. Venero