El 3 de julio, Irene Montero dio a luz a sus dos hijos mellizos de forma prematura, a los seis meses de gestación. Aunque la madre se encuentra bien, la evolución de los mellizos durante las próximas semanas, especialmente durante la primera, serán vitales para el futuro de los bebés. Así, la supervivencia de neonatos como ellos, de 26 semanas, ronda el 70 % pero existe riesgo de secuelas, de graves a leves.

Estas secuelas pueden ser variadas  y van desde problemas respiratorios y de ojos, oídos y piel hasta trastornos motores, neurológicos y del desarrollo. Estos últimos trastornos suelen requerir tratamientos de atención temprana . Debido a la visibilidad pública del nacimiento de los mellizos de Montero e Iglesias, se ha reforzado un llamamiento en las redes sociales con el hashtag   #AtenciónTemprana , resaltando la importancia de estos tratamientos. Además, se ha puesto de manifiesto la situación precaria actual en la que se encuentran las familias que tienen a niños que requieren estos tratamientos especiales y no tienen los recursos para hacerles frente. ¿Por qué? Porque, hoy por hoy, la atención temprana es una gran asignatura pendiente en nuestra sanidad pública y diversos movimientos políticos y sociales, como las Plataformas de Atención Temprana de diferentes comunidades autónomas,  están luchando para que esto cambie.

¿Qué es la atención temprana? También llamada estimulación precoz, son un conjunto de intervenciones aplicadas por un equipo multidisciplinar de profesionales sanitarios (neuropediatras, fisioterapeutas, psicoterapeutas, psicomotricistas, logopedas, pedagogos…) que van dirigidos tanto hacia el bebé o niño con trastornos del desarrollo o riesgo de padecerlos como a su familia y su entorno. El objetivo es detectar y evaluar con rapidez cualquier posible trastorno del desarrollo normal del bebé y, en tal caso, minimizar o eliminar posibles secuelas gracias a una serie de tratamientos. La idea es estimular a los niños desde diferentes frentes para que habilidades básicas como hablar, andar, interaccionar con otras personas o el entorno se vean afectadas lo mínimo posible. La evidencia científica del valor de la atención temprana como terapia está fuera de toda duda. Además, cada euro invertido en una atención temprana bien diseñada supone un retorno económico mucho mayor para la población.

La expresión “más vale tarde que nunca” no se aplica a la atención temprana. De hecho, la inmediatez de su aplicación es vital para conseguir los mejores resultados debido a la gran  plasticidad neuronal de los bebés/niños. Esta plasticidad se basa en la potente habilidad que tienen los más pequeños para producir nuevas conexiones neuronales (sinapsis). La efectividad detrás de la atención temprana para minimizar secuelas en trastornos motores, neurológicos y del desarrollo se basa en esta plasticidad y, debido a que esta plasticidad es mayor cuando menor edad tiene el niño, debe aplicarse cuanto antes. Por tanto, la atención temprana es medicina preventiva y altamente costo-efectiva, pues evitar o minimizar secuelas en niños puede evitar futuras discapacidades permanentes en el adulto, que conllevan elevados costes personales, sociales y económicos por dependencia.

Las vergüenzas de la sanidad pública por la atención temprana 

-Se estima que hay alrededor de 100.000 niños (entre 0 y 6 años) en España que requieren tratamientos de atención temprana. Sin embargo, menos de 50.000 están siendo atendidos precozmente. Es decir, no hay plazas públicas para todos y, de hecho, la atención temprana no entra dentro de la cartera básica de servicios del Sistema Nacional de Salud. De esta forma, hay miles de bebés/niños por todo el país cuyos padres no pueden permitirse pagar la atención temprana para evitar o minimizar secuelas en sus hijos.

-Es cada comunidad autónoma la que decide qué tratamientos de atención temprana se cubren. La financiación de aquellos que están cubiertos no depende sólo del Sistema Nacional de Salud sino también de la Seguridad Social en su mayor parte. La coordinación entre ambos sistemas implica una burocracia que retrasa las intervenciones de atención temprana.

-Existen listas de espera para acceder a la atención temprana, lo que va en contra de la propia filosofía de este conjunto de tratamientos que no deben demorarse en el tiempo.

-Aunque parezca difícil de creer, no todas las comunidades autónomas poseen centros  especializados en atención temprana. Cuando los hay, casi todos son concertados o privados. Además, los equipos de profesionales de cada centro son variables y es frecuente que no estén representados todos los especialistas de la atención temprana y su nivel de formación también sea diferente.

-Cada comunidad autónoma tiene un criterio de inclusión diferente para los niños y también los límites de edad para aplicar la atención temprana. En general, tras los 6 años, las familias no poseen ninguna ayuda pública para seguir adelante con ella y tienen que costearse todo ellos mismos.

Para saber más:

Atención temprana / estimulación precoz

La pediatra que lucha porque la atención temprana sea gratis y cuanto antes