El himno de España podría ser el plagio de una canción andalusí del siglo XI

14SEP 2018 Iñaki Berazaluce

Antes de llevarnos las manos a la cabeza por un quítame allá esos plagios de Pedro Sánchez hay que dejar claro que todo es un remix: cualquier creación humana está inevitablemente basada, inspirada o directamente plagiada de los hallazgos de otros seres pensantes, contemporáneos o pretéritos.

El himno de España, sin ir más lejos, es un calco casi exacto de los primeros compases instrumentales de una canción (nuba) andalusí del siglo XI:

Anda circulando por Facebook un vídeo en el que se desarrolla la tesis del origen andalusí del himno español. La historia que nos han contado es que la llamada Marcha Real o Marcha Granadera fue un regalo de Federico II de Prusia a un militar español de la corte prusiana, allá por 1760. Hay quien sitúa el origen unos cuantos siglos atrás, también a mediados del siglo XII, aunque en el lado cristiana de la península: «Es probable que tenga su antecedente de la Cantiga 42 de Alfonso X el Sabio», podemos leer en el ABC. Sin embargo, cualquier parecido entre esa cantiga y la Marcha Granadera es anecdótica.

El origen andalusí del himno español es, sin embargo, mucho más consistente. El hallazgo hay que atribuírselo «al musicólogo tetuaní Ahmed Daylan en una conferencia dictada en Salamanca en le década de los 50 bajo el título ‘Un himno sin autor’.», según el poeta y músico andaluz Antonio Manuel. En un reciente artículo titulado ‘El himno de España es andalusí’, Manuel explica también por qué el himno español no tiene letra:

«El himno de España es un calco a la introducción instrumental de una nawba andalusí (en adelante, nuba) que recopiló en el siglo XI el genial pensador, médico, músico y poeta Ibn Bayya, también conocido como Avempace (…) Estas piezas cantadas de la tradición culta andalusí suelen comenzar con un exordio instrumental (…) Por eso el himno español no tiene letra: porque nunca la tuvo.»

Y de tener esa letra el himno español sería el primero de su clase en ser un canto de amor entre místico y desesperado:

Contemplar tu belleza vivifica mi corazón,
compadécete, tú que das la vida al desfallecido,
tu amor me agotó.
Tu belleza hermosa, por su hermosura es bella,
guía y seductora, locura para el que agoniza de amor.
Aquello que era guía se convirtió en un sueño,
y antes de caer en el amor, él me dominó,
me venció y gozó con su dominio,
penetrando en mi cuerpo.

Nada que ver con los belicosos versos de José María Pemán [¡Triunfa, España!/Los yunques y las ruedas/cantan al compás/del himno de la fe.] ni con la oportunista y patriotera versión de Marta Sánchez.

Este artículo está inspirado, copipasteado, refrito y rebozado de estos otros de Antonio ManuelStramboticABC y Webislam. La autoría del viral corresponde a La Plataforma.