Los seis grandes del sector (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankia y Bankinter) suman 13.909 millones de beneficio neto entre enero y septiembre, mientras Moody’s cifra en 640 el coste anual del AJD

31/10/2018 Eduardo Bayona para Público

La eventual ratificación de la nueva jurisprudencia sobre el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) en el pleno que la Sala de lo Contencioso del Supremo celebrará el próximo lunes no supondría un descuadre inasumible para las cuentas de las entidades financieras: los seis principales bancos españoles (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankia y Bankinter) han declarado unos beneficios netos de 13.909 millones de euros en los nueve primeros meses de este año, una cifra más de veinte veces superior a los 640 anuales que, según las estimaciones de la agencia de calificación Moody’s, les costaría comenzar a asumir a partir de ahora el pago del tributo, tal y como estableció el tribunal en una sentencia del 18 de octubre.

La misma agencia, que hace unas semanas cifraba en unos 4.000 millones de euros el impacto que tendría en las cuentas de la banca y en las arcas de las comunidades autónomas la posible retroactividad de la nueva jurisprudencia en los cuatro años anteriores, ha rebajado ahora su estimación a 2.300 millones; es decir, a algo menos de una sexta parte de las ganancias netas declaradas en los primeros nueve meses de este año.

Si el Supremo ratifica su jurisprudencia y confirma la anulación del artículo que regulaba el AJD, los ciudadanos que han pagado ese tributo en los últimos cuatro años por la contratación de hipotecas quedarían habilitados para reclamar la devolución a las comunidades autónomas, que a su vez podrían reclamar las liquidaciones a los bancos.

Pero si el pleno de la Sala Tercera optara por declarar la nulidad del artículo en lugar de su anulación, la posibilidad de reclamar se ampliaría hasta la entrada en vigor del impuesto en 1995, algo cuyo impacto económico, que incluiría intereses de hasta 23 años y afectaría a los millones de operaciones de la época de burbuja inmobiliaria, resulta difícil de calcular.​

Caixabank se sitúa líder por su negocio en España

Los datos anteriores se refieren al beneficio declarado por los grandes grupos bancarios con matriz en España. Sin embargo, esos resultados menguan si se descuentan los márgenes que obtienen en el exterior los dos principales, Santander y BBVA.

En el caso la entidad que controlan los Botín, la ganancia neta cae a 1.306 millones de euros (4.436 menos), mientras que en la de origen vizcaíno se reduce a 1.167 (3.837 menos), lo que, además de situar en primer lugar del ránking local de resultados a Caixabank, deja la rentabilidad de las seis grandes entidades del país por su negocio en él en 5.636,4 millones.

Eso supone, en cualquier caso, casi nueve veces la factura anual prevista por el AJD y un margen de más de 1.600 millones sobre lo que supondría que las entidades tuvieran que hacerse cargo de las liquidaciones de los últimos cuatro años. Todo, a falta de los resultados del cuarto trimestre.

2.300 millones en impuestos devengados en España

En los primeros nueve meses de este año, esos seis grandes bancos han devengado impuestos por valor de 8.811 millones de euros, lo que supone que los 640 que Moody’s estima para el AJD elevarían su factura tributaria en un 7,2%. El porcentaje se reduciría si sus beneficios se ven incrementados de nuevo en el cuarto trimestre del año, algo que no parece descartable a la vista de cómo evoluciona el negocio.

No obstante, el grueso de esos impuestos no van a parar a la Hacienda española, ya que los grupos bancarios españoles, especialmente Santander y BBVA, tienen en el extranjero buena parte de su negocio.

Los impuestos devengados por el negocio bancario en España, una vez descontados los que Santander y BBVA generan por su actividad en el exterior, ascienden a 2.302,7 millones de euros, con lo que los 640 que Moody’s estima para el AJD elevarían su factura tributaria un 27,8% y los reducirían a 1.662,7 millones.

Por otro lado, varios de ellos disponen de activos fiscales diferidos procedentes de pérdidas registradas en años anteriores, lo que les permite reducir las cuotas finales a ingresar por el Impuesto de Sociedades. Eso hizo hace apenas un año, por ejemplo, que Santander recibiera una devolución de 500 millones de euros de la Agencia Tributaria tras la compra de Popular, que era quien había generado el derecho de cobro.

Los seis grandes grupos, uno a uno

Santander es, de nuevo, el grupo bancario que ofrece las mayores magnitudes. Según los datos comunicados este miércoles a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) a través de un hecho relevante, sus ganancias netas ascendieron a 5.742 millones de euros entre enero y septiembre, lo que supone un aumento del 13% en relación con el mismo periodo del año pasado.

No obstante, el grueso de su negocio no se encuentra en España, donde sus beneficios alcanzaron los 1.306 millones de euros, es decir, algo menos de la quinta parte de las ganancias totales. Eso también afecta al reparto de su factura tributaria, ya que declara 1.753 millones como beneficios antes de impuestos y 1.306 como beneficio ordinario, lo que reduce la cifra devengada ante la Agencia Tributaria a 447 millones.

Ocurre algo similar con el BBVA, que hace unos días notificó a la CNMV unas ganancias netas como grupo de 5.004 millones de euros, con un crecimiento del 15,1% con respecto a los nueve primeros meses del año anterior, y 6.878 antes de impuestos. En este caso, el margen neto en España fue de 1.167 millones y el resultado antes de impuestos, de 1.574.

A continuación de los dos grandes grupos bancarios se sitúan las dos principales cajas bancarizadas durante los procesos de fusiones de hace unos años. Caixabank declara unas ganancias limpias de 1.768 millones de euros, con un crecimiento del 18%, mientras que Bankia ha comunicado unos beneficios netos de 744, con un leve aumento del 0,6%.

Bankinter, por su parte, declara beneficios por valor de 403,6 millones tras crecer un 7%, mientras que Sabadell se queda en 247,8 millones de ganancias tras un desplome del 56%.