Pequeñas o medianas empresas se dedican a optimizar el contrato de consumo energético, consiguiendo abaratar la factura mensual de la luz

El secreto se centra en desagregar el beneficio (un fijo de 3,9 euros al mes) del coste de la energía, del consumo y de la potencia contratada

“La gente tiene cosas contratadas que no sabe que tiene y contratos poco optimizados, por eso les sale tan caro el recibo”

Asegura que el mercado, que está regulado por más de 140 reales decretos, no es libre: “Cuanto más complicado es, mejor para las grandes compañías”

Miguel Giménez  – 21/10/2018 – noticia adaptada de eldiario.es


El pasado mes de septiembre, el precio de la luz alcanzó los 74,58 euros por megavatio hora (MWh), lo que significó el máximo desde el 6 de diciembre de 2017, cuando el precio se situó en 75,7 euros. Así, la subida interanual del recibo de la luz -lo que los usuarios pagan por la electricidad que consumen- se situaba en cerca del 11 por ciento a finales del mes de agosto. Pero, ¿es posible pagar menos por el consumo eléctrico? Hay empresas que trabajan para que así sea, pequeñas intermediarias  (Lucera , Som EnergiaGesternovaPepe EnergyHolaLuz…), que han conseguido que sus clientes paguen una media de unos 110 euros menos al año en su recibo de la luz.

Lucera, por ejemplo, es una pionera empresa valenciana que vende la luz a precio de coste aplicando el ‘big data’. Es decir, utiliza una gran cantidad de datos e información sobre el consumo eléctrico para ofrecerle al usuario la mejor forma para optimizar su factura de la luz, adecuando los servicios a sus necesidades concretas. En definitiva, mejora la eficiencia energética adaptando el servicio al consumo y las necesidades reales, con el consiguiente ahorro para el usuario.

Como explica Emilio Bravo, CEO de la empresa, el proyecto surge hace cuatro años a raíz de su experiencia en otra empresa tecnológica que trabajaba con 15.000 consumidores y las grandes empresas distribuidoras: “vimos que los objetivos de unos y otros estaban enfrentados y nos dimos cuenta de que podíamos ayudar al usuario a empoderarse, a ahorrar”.

Y cómo, cuál es el secreto, “adaptar el servicio a las necesidades reales y desagregando nuestro beneficio del coste de la energía”, apunta Bravo, quien explica que el precio que ellos cobran por sus servicios es 3,9 euros al mes, “independientemente del consumo o la potencia contratada”. “Por ese precio, le decimos al consumidor cuál es el contrato que más y mejor se adapta a sus intereses”, subraya, y aclara que toda la energía que comercializan es “renovable” y “a precio de coste”.

“La gente tiene cosas contratadas que no sabe que tiene y contratos poco optimizados, con mucha más potencia de la que necesita, por eso les sale tan caro”, apunta el CEO de Lucera, que a modo de ejemplo relata cómo sólo el diez por ciento de los usuarios tiene activada la discriminación horaria, cuando beneficiaría al 90% de los consumidores. “Nosotros somos honestos, estamos aquí para ayudar al ciudadano y no para ganar dinero a base de engañar a nadie ni de cobrar precios abusivos”, sostiene Bravo, quien insiste en que como son pequeños “nos podemos permitir ese lujo”.

Perfil de sus clientes

“Nuestro usuario tipo es el consumidor doméstico de todo tipo, desde familias que tienen un consumo muy elevado hasta personas que viven solas y gastan muy poco en electricidad”, explican desde Lucera: “incluso tenemos usuarios que están dispuestos a pagar uno o dos euros más por el simple hecho de que la energía que comercializamos es de origen renovable”. Además, insiste en que Lucera informa en todo momento de cada medida y el ahorro que supone cada decisión dentro de la contratación del consumo, “tenemos una calculadora en nuestra web que puede utilizar cualquiera -hasta el momento lo han hecho 80.000 personas- que te calcula lo que estás pagando y lo que te podrías ahorrar con unos servicios más eficientes”.

Mercado muy complejo

Bravo comenta que el mercado es muy complejo y no es fácil entenderlo, diferenciar entre potencia y consumo. “El mercado no es libre, está regulado por más de 140 reales decretos, cuanto más complicado es, mejor para las grandes compañías, que disponen de millones de usuarios cautivos y a quienes no les interesa que la cosa cambie”, insiste.

Necesidad de evolucionar

Ahora, cuatro años después de su nacimiento, Lucera está preparada para evolucionar, “estamos ante el renacimiento de la empresa”. De este modo, con un crecimiento previsto para los próximos meses de unos 2.000 clientes al mes -los cálculos son llegar a los 18.000 a final de año-, próximamente van a entrar también en el mercado de la comercialización del gas y en el de las empresas.

Con tan solo 17 trabajadores, que se encargan de todo, incluida la atención al cliente, esta modesta empresa valenciana empieza a ser tenida en cuenta por las eléctricas: “algunas están empezando a preocuparse, mientras que otras nos ven como un modelo a seguir, aunque es complicado cuando se trata de compañías muy grandes”, concluye Bravo.