Joseba Achotegui para Público. 18 de abril de 2019.

https://blogs.publico.es/joseba-achotegui/2019/04/18/neuroderechos-un-nueva-batalla/

(Hola. Mi nombre es Joseba Achotegui, trabajo en el área de la salud mental e intento hacer una psiquiatría crítica. Pienso, en la línea de Michael Foucault, que la psicología y la psiquiatría tienen tanto o más de ideología que de ciencia, por lo que muchos de los planteamientos que se nos presentan como científicos e irrefutables deberían ser cuestionados en el marco del debate social. Me ubico en lo que se denomina la “Postpsiquiatría” que considera que la psiquiatría no es una ciencia exacta, y que los trabajadores de la salud mental hemos de construir nuestros conocimientos junto a los pacientes, las familias, los grupos sociales. En mi caso he trabajado especialmente desde hace más de 30 años el área de la salud mental de los inmigrantes, un colectivo que cada vez vive más soledad, adversidades y peligros en el marco de una globalización profundamente deshumanizada. Bien, con este propósito nace este blog, como una invitación amistosa a la reflexión crítica acerca de la salud mental en el mundo de hoy.)

Los grandes avances en la investigación en el área del cerebro y las neurociencias, a la vez que posibilitan importantes mejoras en la calidad de vida de las personas, nos plantean también que existe un creciente y grave riesgo de control y manipulación de las capacidades personales, de ahí que sea muy relevante comenzar a hablar de los Neuroderechos.

Me referiré en primer lugar a las capacidades que pueden estar en peligro en los próximos años, en un futuro más próximo del que a veces podemos creer, y a continuación a las capacidades que ya están en peligro como consecuencia de los avances en las neurociencias en los que ya estamos inmersos.

Entre estas capacidades que corren riesgo de ser manipuladas señalaría, al menos, las siguientes:

  1. Derecho a las propias percepciones sensoriales. Porque son la puerta de acceso a la realidad. Y a través de la realidad virtual se abre un enorme campo de manipulación. Estas percepciones de los sentidos no pueden ser alteradas sin autorización de la persona. Sin el control de las propias percepciones no puede haber libertad para evaluar la realidad y decidir cómo queremos vivir.  Si alguien tiene alterada la visión o la audición tendrá menos libertad para decidir qué quiere hacer. Nosotros podemos alterar las percepciones, por ejemplo, con el alcohol, pero ha de ser por propia decisión. Sabemos muy bien que la capacidad de percepción humana es limitada y está sujeta a ciertos errores por ejemplo al ver siluetas y figuras, tal como muestra la psicología cognitiva. Estas limitaciones se hallan vinculadas a las características de la historia evolutiva.
  2. Derecho a la memoria y los propios recuerdos que son una parte fundamental de nuestra identidad. Nuestra historia nos define y nos moldea. Este derecho a los propios recuerdos es también el derecho a los recuerdos negativos que han formado parte de las experiencias que son parte de nuestra historia. Es más, incluso recuerdos traumáticos, salvo casos especiales, es muy delicado modificarlos por el riesgo de perder la propia identidad, la propia narrativa de la historia personal. La mayoría de las personas tiene resiliencia, capacidad de superar los traumas, porque trauma no es lo mismo que Trastorno por Estrés Post-traumático (tal como ya he señalado en otros artículos en este mismo blog).  En todo caso sería la propia persona la que podría plantear borrar algunos recuerdos por su carácter muy negativo, aunque aún en este caso se podría plantear la opción de incrementar la capacidad de integrarlos como algo mejor que borrarlos
  3. Derecho a la capacidad de razonamiento. La razón es un control de calidad de la mente que nos permite corregir los planteamientos que nos formulan las emociones que son respuestas automáticas, y son fáciles de manipular. Como ya planteó Kant nuestra capacidad de conocer y analizar la realidad está limitada por cómo funcionan nuestros sentidos, solo falta que como he señalado en el primer apartado se nos limite esta capacidad percecptiva.

Los derechos que están ya alterados son:

  1. El control de las propias emociones. Este control está ya fuertemente manipulado por la publicidad por ejemplo, y en la sociedad actual, por las redes sociales, pero no es fácil regularlo porque también existe el derecho a que cada persona se exprese y es difícil señalar los límites de la seducción o la manipulación
  2. La libertad de movimiento: hoy en día ya hay controles por todas partes. Nuestra imagen es recogida cada día innumerables veces sin ninguna autorización por nuestra parte. The Guardian publicada recientemente una investigación en la que se mostraba que el domicilio de George Orwell en Londres, el autor de 1984, estaba rodeado por más de 20 cámaras de control¡ No se diferenciaba demasiado de lo que Orwell imaginó como una pesadilla en la famosa novela, podría ser incluso peor que lo que imaginó
  3. Intimidad. Vamos de escándalo en escándalo sobre qué se hace con nuestros datos personales  que son vendidos, utilizados para condicionarnos y manipularnos…..Aunque lamentablemente estamos lejos aún de tener conciencia de que  muchas veces somos nosotros mismos los que autorizamos o no protegemos nuestra intimidad

Así pues tenemos por delante todo un reto, una nueva batalla en defensa de los derechos humanos: los neuroderechos. Porque como mostraba recientemente un chiste del Roto, podemos encontramos con que hemos entrado en el mundo la realidad virtual pero no sabemos cómo salir.

web: josebaachotegui.com