estamos pensando...

El Convento Agustino Extramuros de Madrigal de las Altas Torres

Presentación del libro de Jesús Gascón Bernal el 5 de febrero a las 19:00 h., en Madrigal

2016-02-01 11:31:13

EL CONVENTO AGUSTINO EXTRAMUROS DE MADRIGAL DE LAS ALTAS TORRES

Jesús Gascón Bernal

Institución Gran Duque de Alba, Ávila, 2015, 417 páginas.

El próximo viernes 5 de febrero se presenta la monografía que el Doctor Arquitecto e Historiador Jesús Gascón Bernal ha dedicado al monasterio de San Agustín de Madrigal, en tiempos uno de los más importantes con que contó la provincia de Ávila sin duda. De hecho, no es exagerado afirmar que de haberse conservado en razonable estado hoy sería uno de sus conventos señeros con Santo Tomás, San José o La Santa en la ciudad y el de San Pedro de Alcántara en la provincia. El libro que ahora se publica es un resumen de la Tesis Doctoral del autor, dirigida por J. L. Gutiérrez Robledo y defendida en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en enero de 2007. Mereció la calificación de Sobresaliente Cum Laude a un tribunal compuesto por los profesores P. Navascués Palacio, J. A. Ruiz Hernando, A. Rodríguez Gutiérrez de Ceballos, J. Rivera Blanco y Mª D. Campos Sánchez Bordona.

El estudio abarca la historia constructiva completa de un monasterio de origen humilde en que habitaron en un primer momento las monjas agustinas de la comunidad que hoy reside en el que fuera Palacio de Juan II en la propia villa. Con su traslado y la aceptación formal de la casa por parte de santo Tomás de Villanueva para la rama masculina hacia 1535, comenzó un periodo en que conoció sus años de mayor esplendor entre 1590 y la llegada de las tropas francesas de Napoleón a comienzos del siglo XIX. Todo este amplio proceso transmite de forma clara –algo que no siempre ocurre en trabajos de este tipo- el profundo conocimiento obtenido gracias a las innumerables horas de investigación en archivos y bibliotecas, a lo que se suma un nutrido corpus de dibujos en que se plasma y reconstruye lo que es y fue el monasterio de San Agustín. Con todo ello, Gascón Bernal ha sido capaz de rehacer la arquitectura y la historia de un edificio en gran medida desaparecido que gracias a su trabajo vuelve a la luz y, en cierto modo, a contar con forma y contenido.

El impulsor del monasterio que hoy conocemos fue D. Gaspar de Quiroga, nacido en Madrigal y que alcanzase a cardenal arzobispo de Toledo al tiempo que inquisidor general durante el reinado de Felipe II. El deseo de enterrarse junto a sus padres en la iglesia de un monasterio acorde a su rango hizo que se encargase su diseño a Juan del Ribero Rada, uno de los más importantes arquitectos clasicistas españoles de finales del siglo XVI, a cuyo cargo estuvo entre otras muchas obras la finalización de la cabecera de la catedral de Salamanca. En relación con este encargo resulta del mayor interés la aportación, hasta el momento inédita, de la mediación llevada a cabo por fray Luis de León con el arquitecto para que se hiciese cargo del proyecto de Madrigal, así como del primer desarrollo de la obra. Con ello correspondió fray Luis a una amistad con Quiroga que venía de largo.

El proceso constructivo se dilató medio siglo, hasta 1640. En estos cincuenta años Gascón Bernal ha conseguido documentar el quehacer de un cumplido grupo de arquitectos y artistas de primera fila que en mayor o menor medida trabajaron en la casa. De entre ellos cabe destacar a Alonso Vallejo, escultor relacionado con la corte a quien se debió el desaparecido retablo mayor de la iglesia, del que Gascón hace una acertada propuesta de reconstrucción. Al tiempo, Vallejo realizó los grupos escultóricos de los enterramientos del cardenal Quiroga y de sus padres, que a juzgar por su coste hubieron de ser piezas magníficas. Junto a él trabajó en la pintura del retablo Juan Pantoja de la Cruz, formado con Sánchez Coello y que fuera pintor y ayuda de cámara de Felipe II. Realizó seis lienzos, dispersos tras la desamortización, y de los que en la presente investigación se han podido localizar cuatro. Ya al final del siglo XVII documenta Gascón la intervención de José Benito Churriguera en la fábrica, sumando una intervención más de los miembros de esta familia abanderada de nuestro barroco más castizo en la provincia de Ávila.

Durante el siglo XIX se produjo la decadencia y ruina de San Agustín. Primero el destructivo paso de las tropas francesas y más tarde el proceso desamortizador con sus sucesivas ventas y expolios fueron los principales causantes de que hoy encontremos el monasterio en su triste estado. Un estado que, por cierto, bien debería ser mejorado con una consolidación y restauración de verdaderas eficacia y envergadura.

En suma, tras su lectura, se hace evidente que siendo el libro de un solo autor, se aúnan en él la mirada del arquitecto, del experto y sensible restaurador de edificios históricos y del historiador. Alguien que, como pedía Santiago Ramón y Cajal en su obra Los tónicos de la voluntad, no sólo ha examinado sino que además ha contemplado, que ha hecho suyo –y por extensión nuestro- este monasterio tanto por el corazón como por la inteligencia. Y estas son algunas de las características más deseables para una investigación científica como esta.

ASOCIACIÓN CULTURAL ÁVILA ABIERTA

Comentarios

Escribe tu comentario

Su Comentario

Su Nombre

humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

>
Concurso de Micrrorrelatos Avilabierta

Lo último que hemos colgado

¿Quiénes somos? - Saliendo al paso - Aviso para navegantes - Contacto