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¿Hasta dónde puede aguantar un hombre para mantener su trabajo?

'La ley del mercado': interiorizar el sistema capitalista en tres pasos

2016-02-13 18:23:09

Stéphane Brizé realiza una película depurada y sensible sobre el papel de los trabajadores en el capitalismo

Pedro Moral Martín, eldiario.es, 11/02/2016

Vincent Lindon en una escena de la película

¿Cuánto es capaz de aguantar un hombre para mantener su trabajo? Esta es la pregunta que nos empuja a mirar con atención la historia de Thierry, el protagonista de La ley del mercado.  Vincent Lindon interpreta a un hombre de 51 años que lleva 20 meses en paro y que cuando por fin encuentra trabajo como agente de seguridad en un supermercado sus jefes le colocan en una terrible encrucijada moral.

El director Stéphane Brizé ha seguido con minuciosidad el libro de estilo del cine social para dirigir una película imperfecta en la forma y a veces redundante en su ideología, pero en todo momento honesta con los personajes y también con el espectador, que sufre al ver que los trabajadores son absorbidos por un sistema capitalista que finalmente abarca todos los aspectos de la vida, consolidándose como el sistema de pensamiento dominante.

Hace ochenta años Charlie Chaplin utilizaba la pantomima para denunciar las condiciones de los empleados de una fábrica en Tiempos modernos. Hace solo un año, Jean-Pierre y Luc Dardenne contaban en Dos días, una noche la humillación que padece el personaje de Marion Cotillard al tratar de convencer a todos sus compañeros de trabajo, uno por uno, de que renuncien a la paga extraordinaria para que ella pueda conservar su trabajo. Todo sigue igual, el sistema es el mismo, el desprecio por el trabajador y la terrible interiorización del capitalismo a la que nos sometemos para escalar posiciones o sobrevivir.

Obviamente la película de Brizé se acerca más a la filmografía de los Dardenne que a la pantomima de Chaplin. Secuencias largas sostenidas con una cámara al hombro que provocan que ese realismo estilizado por los balbuceos de las conversaciones resulte extenuante y muy naturalista. Y como en Dos días, una noche la cámara nunca abandona al protagonista, el rostro de Vincent Lindon se erige como el símbolo de la decadencia social en la que se está hundiendo Occidente. La ley del mercado cuenta cómo el trabajador es absorbido por este sistema económico en tres pasos.

Asumir la derrota

Stéphane Brizé hace un fantástico uso de la elipsis en una narración quebrada donde van apareciendo los distintos capítulos que forman este desesperado peregrinaje hacia la obtención de empleo. La cita en la oficina del paro funciona como una abertura, como la presentación del personaje al que acompañaremos durante una hora y media. ¿Son inútiles las citas en el paro? El director contesta a esta pregunta en esta primera escena.

Thierry tiene el apoyo de su familia, una mujer que le quiere y un hijo discapacitado al que ama profundamente. Sin embargo, su frustración le lleva a un terrible estado de soledad. Todo empieza con la derrota. Brizé rueda los diálogos casi escondido, su ejercicio con la cámara es de un naturalismo muy severo, a veces lento pero tan real que nos parece estar viendo un documental.

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humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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