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Arturo Martí­nez: Telas, tablas y papeles

La Asociación Cultural Ávila Abierta, en colaboración con la Fundación Caja de Ávila, organiza una exposición de homenaje al pintor abulense Arturo Martínez, como culminación de una carrera profesional que ha recibido los reconocimientos de todos los ámbitos académicos e institucionales. INAUGURACIÓN: Palacio de los Serrano, 20 de noviembre 19:30 hrs.

2015-01-14 18:48:32

Aunque hoy es un abulense más, Arturo nació en un barrio humilde de Madrid. Allí creció y allí comenzó a llevar a casa en la posguerra las magras pesetas que ganaba retocando fotografías desde los 12 años, en lo que fue su primer contacto con el dibujo de forma profesional. Esta afición temprana le llevó posteriormente a matricularse en la Escuela de Artes y Oficios a comienzos de la década de 1950, y, ya de vuelta de la mili, en 1957, a preparar el ingreso en la Escuela de Bellas Artes. Ahora bien, esta segunda fecha sería trascendental en su trayectoria no ya por lo académico sino por lo práctico y vital. Fue entonces cuando comenzó a pintar becado en el Círculo de Bellas Artes, donde conoció a José García Ortega, con quien conformaría una célula del entonces ilegal Partido Comunista junto a otros pintores.

En aquellos años, el ambiente cultural oficial de Madrid se encontraba sumido aún en las tinieblas de postguerra. Sólo era admitido un arte imitativo, repetitivo, academicista en el sentido peyorativo de la expresión. Por su parte, los tímidos movimientos más próximos a la vanguardia eran automáticamente objeto de recelo y sospecha. Sería en ese ambiente y en respuesta a él en el que inesperadamente comenzaron a aparecer nuevas propuestas rupturistas que hoy consideramos de referencia en nuestra historia del arte del siglo XX.

Entre ellos surgió con un marcado sentido de denuncia de la realidad y en un intento de aproximación al pueblo el colectivo Estampa Popular, en el que militó Arturo desde 1962. Se trató del grupo más importante de grabadores tras la Guerra Civil que ha dado nuestra pintura. Entendían el grabado como un instrumento válido para transformar la realidad social, cultural e incluso política valiéndose de la capacidad multiplicadora de una técnica que hacía posible difundir y vender a precios muy asequibles las obras. Estas, de potente expresividad testimonial y reivindicativa al tiempo que de fácil comprensión buscaban llegar a un público no experto en arte. De este modo, en Estampa Popular, los principales protagonistas de los grabados fueron los campesinos, los emigrantes, los trabajadores fabriles, etc.

En los grabados de Arturo de esa época se añade además un eco del dibujo de Picasso. Son sus tipos humanos, especialmente en sus rostros, posturas y expresiones, personajes de una galería que hoy resulta familiar, que había conocido su momento de esplendor representativo con el Guernica y que eran por tanto fácilmente asimilables en la sociedad de su tiempo. Vistos con nuestros ojos no deja de sorprender su plena actualidad medio siglo después de su estampación. Grabados como La aventura del estrecho, Sin trabajo, El paro, El salario, La protesta, Desesperanza o El solidario se muestran hoy plenamente vigentes.

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[Reportaje fotográfico de la inauguración]

[Vídeo-reportaje realizado por Bruno Coca]

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humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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