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Big data y el Internet de las cosas

Qué hay detrás y cómo nos va a cambiar

2016-02-17 02:33:42

infoLibre adelanta un capítulo del libro Big data y el Internet de las cosas. Qué hay detrás y cómo nos va a cambiar, de Mario Tascón y Arantza Collaut, donde analizan el trato que le dan las empresas a los datos personales de los usuarios

Mario Tascón | Arantza Coullaut, infoLibre, 14/02/2016

Portada del libro 'Big data y el Internet de las cosas'

CÓMO NOS AFECTA EN NUESTRA VIDA DIARIA

A comienzos de 2016, una información periodística disparaba todas las alarmas: si uno intentaba localizar web-cams en “Shodan”, un buscador especializado en Internet de las Cosas, podía encontrarse desde imágenes en directo de cunas con bebés durmiendo a plantaciones privadas de marihuana. Un montón de sistemas de vigilancia de hogares abiertos al público. Un protocolo transmisión de datos poco seguro era el culpable, pero hay mucho más.

En el informe de McKinsey(1) se pone el punto de mira en “las políticas relacionadas con la privacidad, seguridad, propiedad intelectual, e incluso con la responsabilidad”. Son aspectos, advierte dicho documento, que deberán ser abordados en breve para continuar con el desarrollo de los sistemas de Big Data.

El acceso a los datos críticos de las empresas es cada vez más una necesidad para poder integrar la información de múltiples fuentes de datos, a menudo de terceros, y analizarlos. “Hay que tener en cuenta los límites de esta normativa. Ver si el usuario ha habilitado el permiso para obtener esa información o no. Asimismo, hay que trabajar mucho las condiciones y términos de uso, ya que si no después nos encontraremos con un problema con el usuario”, explica Óscar López, presidente del Grupo Regulación de AUTELSI.

Gabriel Martín, directivo en España de Symantec, asegura que la seguridad “debe contemplarse desde el principio.”. En su opinión, “se necesita un sistema de acceso que permita determinar los niveles de acceso dependiendo de las edades”. Además, también se necesita un sistema que “deje una huella para que se pueda disponer de esos datos y que al mismo tiempo esté todo relacionado con el cumplimiento de normativas, tanto internas como legales”.

¿Cómo usar estos datos? Esta pregunta es una de las que más problemáticas está generando en torno a la puesta en práctica de las herramientas de Big Data. Así, en una entrevista para el Centro de Innovación BBVA, Elena Alfaro, gerente en el área de Business Discovery BBVA y experta en Smart Cities, aborda la cuestión sobre la privacidad de los datos y su uso. En este sentido, incide en que la información en su proyecto “se use para mejorar la 'inteligencia de la ciudad' y no tanto para determinar oportunidades de venta a personas concretas, a no ser que esas personas accedan a ello”. 


“Los datos nos llegan ya como anónimos o enmascarados de acuerdo con la ley, de forma que no hay manera de identificar a ninguna persona o lo que haya hecho. Nosotros creemos que hay muchas posibilidades en el uso y explotación de la información agregada, no personal. Digamos que nos interesa el qué, el dónde y el cuándo, pero no el quién”, explica Alfaro. Nos guste o no, no hay que olvidar que somos datos. Un estudio del MIT probó que los patrones de uso de las tarjetas permiten descubrir la identidad del 90% de una muestra de 1,1 millones de personas anónimas. Los investigadores aplicaron algoritmos a una base de datos de un gran banco y vieron cómo con un promedio de cuatro transacciones, el día y la tienda, les bastaba para identificar a las personas en el 90% de los casos. Una muestra del poder de los metadatos.

[Leer completo en infolibre.es]

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humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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