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La increíble historia del mayor coleccionista de arte naif del mundo

Gran colección de arte naif

2016-03-16 18:26:08

 

Tito Lucaveche es un pintor chileno que reside en Madrid desde los años 70 y retrata el divertimento y la fiesta en cafeterías, plazas, prostíbulos, teatros y comercios de la capital española.

 

Tito Lucaveche

De Fiametti ni siquiera hay información en Google: solo sabemos que le gusta pintar corridas de toros y que es uno de los artistas «españoles», cuya obra está incluida en la mayor colección de arte naif del mundo, junto a otros 6.000 cuadros.

 

 

Fiametti

Este tesoro está en Río de Janeiro, en un museo único que reúne las creaciones de artistas espontáneos y sin formación de más de 120 países de cinco continentes. Tras este proyecto, está una figura fascinante y desconocida para el gran público: LucienFinkelstein, ciudadano francés de origen judío polaco, emigrado a Brasil después de la Segunda Guerra Mundial y fundador del Museo Internacional de Arte Naif de Río de Janeiro.

 

Finkelstein llegó con 16 años a la CidadeMaravilhosa y se enamoró perdidamente de la que para muchos es la ciudad más hermosa del planeta. «Mi abuelo solía contar que cuando vio el Cristo de brazos abiertos, en la cumbre del Corcovado, se sintió acogido. Incluso este museo es un regalo de agradecimiento que hizo a la ciudad», revela Tatiana Levy, nieta de Finkelstein y gerente ejecutiva del centro.

Retrato de LucienFinkelstein

El que se convertiría en un compulsivo coleccionador de arte naif llegó al país tropical de la mano de una tía, que se había establecido en Brasil antes de la guerra. Ni siquiera había acabado sus estudios, cuando un día entró en la Libraría Francesa de Río, que además de vender libros en varios idiomas, exponía cuadros de pintores brasileños. Allí Finkelstein conoció la obra de Heitor dos Prazeres, el artista naif que encendería su pasión eterna por ese tipo de arte. También quedó marcado por la obra de Di Cavalcanti, famoso pintor brasileño. «A los 16 años y sin tener ni un duro, decidió que iba a coleccionar la obra de ambos», relata Levy.

 

Aparecida Azedo, MinhaAmazônia querida, coração verde e amarelo do Brasil

Al poco tiempo de fijar su residencia en Río, el joven francés comenzó a comerciar con gemas y piedras preciosas. En cuanto reunió un poco de dinero, compró las primeras obras de arte naif, porque eran más accesibles a su bolsillo. Con el paso de los años consiguió construir una carrera de éxito en la joyería. Su tienda estaba localizada en la lujosa Avenida Atlántica, en la orla de Copacabana, en una época en que Río de Janeiro era considerada una ciudad de culto y las estrellas de Hollywood se paseaban por sus avenidas en coches descapotables.

Alba Cavalcanti, GafieiraEstudantina

«Fue uno de los mayores joyeros de Brasil. Sus piezas eran vendidas en la Place Vendôme de París y cuando la Reina Elizabeth de Inglaterra visitó Brasil, en 1968, el Gobierno del entonces Estado de Guanabara compró una joya en su tienda para homenajear a la monarca», revela Levy. Incluso el expresidente de Brasil, JuscelinoKubitschek, solía comprar las joyas para las mujeres de su familia en la tienda de Finkelstein. «La esposa del expresidente de Francia, Valéry Giscardd’Estaing, y Marlene Dietrich también fueron sus clientes. Él vendía a la alta sociedad de Río de Janeiro y de Europa», añade su nieta.

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humor.corto

—Gracias a la automoción, Ávila prosperará por fin. —¡Qué bien, nos pondrán una fábrica nueva! —Qué va, creo llamarán Ávila a un nuevo modelo de coche.

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