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RePinta Malasaña

¿vandalismo o activismo anti-gentrificación?

2016-04-24 18:31:58

Pinta Malasaña fue una iniciativa que tuvo lugar el pasado domingo por la que más de 100 artistas realizaron cientos de intervenciones en el barrio

48 horas después muchas de esas intervenciones han aparecido "pisadas" o repintadas por grafiteros

Hablamos con los protagonistas: organizadores, comerciantes y una fuente cercana a los que han repintado los cierres

David Sarabia, eldiario.es, 20/04/2016

Pinta Malasaña Facebook / C. Guerrero

 

Pinta Malasaña se configuró como una fiesta del arte urbano y ya se sabe que, después de un sarao, toca la parte menos bonita. Esa que conlleva limpiar la casa, recoger los enseres personales y pasar la resaca. El proyecto involucró a más de 100 artistas en Madrid que intervinieron más de 100 cierres de comercios. En total, 200 intervenciones de las que 48 horas después solo sobreviven algo más de la mitad. Los comerciantes han montado en cólera y ya interponen denuncias. Los promotores del evento están "apenados". La razón: las acciones del domingo han amanecido cubiertas con tags -firmas a spray- o/y repintadas con bombings -piezas rápidas a dos colores-, obra de artistas noctámbulos "no autorizados".

"Fue una iniciativa buena. El barrio se llenó, vino muchísima gente a pasar el día aquí y a consumir en sus tiendas", dice Alberto Peña, presidente de la asociación Vive Malasaña. La acción fue puesta en marcha por Somos Malasaña y el colectivo Madrid Street Art Project, que en el pasado ya llevaron a cabo la creación de la Línea Zero y que celebran Safaris Urbanos por las calles de la capital. Se convocó un concurso abierto al que se presentaron más de 800 artistas. De ellos, se aceptaron 100, que fueron habilitados el pasado 17 de abril para pintar Malasaña. Una idea que ha tenido resultados que algunos ya esperaban, aunque no tan rápido. La respuesta de un barrio tradicionalmente punkarra y degradado a un proceso de gentrificación que lo ha salpicado de cafés tercera ola, tiendas de ropa vintage y cupcakes.

El grueso de las 200 obras se concentraban entre las calles Velarde, Corredera Alta de San Pablo y Espíritu Santo. Dos días después, las intervenciones del domingo han dado paso a nuevas piezas que nada tienen que ver con las originales. "El lunes ya habían pintado encima. No solo el cierre, sino toda la pared", asegura la dueña de un comercio de la zona. Esta vecina, ante dejar su tienda con el nuevo grafiti o pintar todo, optó por lo segundo. "Es una falta de respeto hacia los artistas y hacia las tiendas esto que ha ocurrido", continúa.

"Los daños colaterales era algo que preveíamos, pero han sido más rápidos de los que pensábamos", dice Alberto. Los grafitis son una constante en el barrio de Malasaña: cada fin de semana aparecen nuevas firmas, "la putada es que nadie lo vigila", dice la comerciante. En el otro extremo, el testimonio del dueño de otro bar de Malasaña: "Lo del domingo ha sido una vergüenza. Muchísima gente, muchos haciendo botellón, todo sucio...", se queja. Y a modo de advertencia cuenta a eldiario.es: "Si no admites la botella [en referencia al botellón] no la admites nunca. Lo mismo con el grafiti".

[Leer completo en eldiario.es]

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humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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