estamos pensando...

1. Volver a volver

Algo DETRÁS de todo. Por J.Francisco Fabián.

2014-12-05 01:36:25

 

Ahí estamos el día en que quise enseñarle la ciudad de mi abuela. Mi abuela había sido tan importante para mí que cuando me volví a enamorar quise mostrarle a él esa parte de mi mundo interior. Las mujeres a veces tenemos estas cosas. Quería compartir algo tan íntimo, era una forma de darme más. Quería enseñarle la tierra de mi abuela, donde  había pasado los veranos a su lado, donde me había sentido más querida que en mi propia casa, en la que éramos tantos que cuando se repartía el amor tocábamos a poco. Quería este día mostrarle donde jugaba, lo que veía desde ese parque que para mí era una inmensidad comparado con cualquier cosa de Madrid, donde los paisajes eran distancias cortas. En este parque me sentaba con mi abuela a mirar lo que tenemos delante los dos en la fotografía. Me contaba historias y yo le preguntaba sin cesar detalles. Éramos incansables cada una en lo suyo.

Le traje aquí para mostrarle mis sensibilidades más hermosas, pero no me entendió la sutileza, no noté que valorara un detalle tan importante como que le quisiera enseñar el lugar en el que se me habían fraguado muchas sensibilidades. O pudo ser que ya ese día no era igual a los anteriores. Tuvo que ser eso.

Vine emocionada con él aquel día soleado de invierno a Ávila. Frío, pero con la calidez del invierno cuando se hace algo en buena compañía. Quería mostrarle mis recuerdos, invitarle a comer con mis ahorros y pasear por esta ciudad tan distinta a la mía y tan similar en apariencia a la de mis sueños. Le amaba. Después del primer desastre, (aquel huracán de dolor que se había llevado por delante muchas cosas primeras de mi vida con toda su poesía), me parecía que el conocer y amar a R. era de verdad un acto de madurez, y lo anterior habría sido sin duda tan solo una prueba desafortunada y necesaria de las que hemos de pasar para que la definitiva sea más consistente. Me equivoqué. Los hombres y las mujeres tenemos esencias diferentes en el corazón.

Cuando ahora, tiempo después, vuelvo a Ávila, voy a ese parque de nuevo y me siento a fumar en el mismo sitio donde estuve con él. No para recordarle, sino para entender mejor la vida.     

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humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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