estamos pensando...

Bernie Sanders impulsa a la izquierda en Estados Unidos

El senador "socialista" consigue visibilizar a las fuerzas progresistas

2016-05-08 01:58:35

Se ha impuesto a Hillary Clinton en las primarias de Indiana, celebradas este martes, revitalizando con ello la campaña de los demócratas

Iris Deroeux (Mediapart) Publicada 06/05/2016

El candidato del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales, Bernie Sanders. EFE

Se parece bastante a un buen lifting. La izquierda norteamericana, que arrastra en las últimas décadas un problema de imagen, está de vuelta, eso sí, con aires renovados gracias a la eficaz campaña de Bernie Sanders. Para los que no lo han seguido, el senador demócrata del pequeño Estado de Vermont (el lector puede pensar en productos bio y en artesanía bohemio-burguesa) sorprendió a propios y a extraños desde el inicio de las primarias del Partido Demócrata de hace exactamente un año. Sanders llena los anfiteatros de jóvenes y de menos jóvenes exaltados, inspirados por quien se dice “socialista”, que tiene 73 años y que ha prometido que las universidades públicas serán gratuitas, así como la creación de un sistema público sanitario.

Probablemente, la primera sorprendida ante semejante éxito sea Hillary Clinton, para quien la campaña de las primarias debía ser un paseo, pero se ha convertido en un lamentable ejercicio de seducción. También en lo que respecta a mujeres y feministas con quienes creyó que podía contar. Pero no. Las jóvenes generaciones ven el momento actual con otros ojos (en marzo, más de 1,5 millones de electores con derecho a voto, con edades comprendidas entre 18 y 30 años, habían votado a Sanders, más que por Clinton y Trump juntos). “Un político que defiende políticas de redistribución nos parece más feminista que una mujer candidata en las filas demócratas, aunque su presencia indique un avance real”, resume Sarah Leonard, ensayista y periodista en el semanario progresista The Nation. Leonard forma parte de las voces de izquierdas –candidatos electos, miembros de think thanks, escritores– hemos entrevistados para medir el alcance y el impacto de la campaña de Bernie Sanders en la izquierda norteamericana, con independencia de cuál sea el resultado que finalmente obtenga.

El senador lo ha dicho ya e insiste: seguirá en campaña hasta la celebración de la convención del partido, prevista para finales de julio, cuando se designará al candidato a las presidenciales. Y eso a pesar de que Hillary Clinton le supera –suma 2.183 delegados y superdelegados, frente a los 1.406 que tenía Sanders hasta el pasado martes 3 (hacen falta 2.383 para ser nominado)– y de que cada vez es más difícil acortar distancias puesto que las elecciones primarias demócratas son proporcionales. No obstante, Sanders confía en las 13 elecciones primarias que todavía quedan por delante, después de imponerse este martes en Indiana.

Las llamadas a la confluencia o al abandono de la campaña, con el objetivo de que el partido pueda prepararse para la batalla electoral de noviembre, parece dejarle indiferente. El pasado fin de semana, se mostraba más determinado que nunca y llegó incluso a decir que la convención podría ser reñida, es decir, empezar sin que ninguno de los candidatos cuente con una mayoría absoluta de delegados. Más tarde, Sanders croncretaba sus palabras. Y es que considera antidemocrático el sistema de los superdelegados, que permite a los responsables del partido apoyar a los candidato de su elección. Calcula que de los 520 cargos electos que han apoyado a Clinton, algunos debería cambiar el sentido del voto, respetar el sufragio popular del Estado y alinearse con él. Las posibilidades de que se atiendas sus peticiones, ante de julio, son escasas, pero este discurso permite a Sanders criticar las reglas en vigor en el seno el partido e instar a su reforma.

Sin embargo, aunque esta perseverancia fuerza su respeto, los progresistas dicen estar menos preocupados por las probabilidades de victoria de Sanders que por el impacto de la campaña sobre la izquierda. El senador podrá jactarse de haberlo redinamizado. “Los límites de lo que podía decirse en política, en Estados Unidos, han cambiado sin lugar a dudas. Ahora uno puede decir que es socialista y ser tomado en serio, lo que supone un cambio importante”, señala Jedediah Purdy, profesor de Derecho y autor de una serie de obras sobre la identidad política americana populares en los medios intelectuales progresistas. “Ahora es más fácil imaginarse y decir que se es de izquierdas. Por contra, la referencia al excepcionalismo norteamericano, que ocupó tanto espacio en la identidad política americana en el siglo XX, está en franco retroceso”.

[Leer completo en infolibre.es]

Comentarios

Escribe tu comentario

Su Comentario

Su Nombre

humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

>
Concurso de Micrrorrelatos Avilabierta

Lo último que hemos colgado

¿Quiénes somos? - Saliendo al paso - Aviso para navegantes - Contacto