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Algunas izquierdas están equivocadas

El mito del 99% versus el 1%

2016-06-08 00:55:38

Vicenç Navarro Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

Público, 26 may 2016

Una de las lecturas generalizadas de la estructura social del capitalismo avanzado es que el 1% de la población que tiene mayor propiedad de capital y tiene mayores rentas, es la nueva clase dominante, tanto a nivel mundial como dentro de cada país. Tal 1% se le considera constituido por los propietarios y gestores de las compañías transnacionales pertenecientes a la economía productiva (donde se realiza la producción y distribución de bienes y servicios) y/o a la economía financiera (como las grandes entidades bancarias y las compañías de seguros), que a través de su enorme influencia en las instituciones políticas de carácter representativo ?y en los grandes medios de información?, ejercen un poder supuestamente omnipotente sobre el resto de la población, es decir, sobre el 99% restante.

Aparecen así eslóganes, dentro de los movimientos sociales de sensibilidad progresista, sobre la necesidad de movilizar el 99% de la población frente al 1%. En EEUU, por ejemplo, el Movimiento Occupy Wall Street hizo suyo el eslogan que el conflicto básico en EEUU era el que existía entre el 99% de la población y el 1%. Y en España (incluyendo Catalunya) han aparecido movimientos que utilizan el mismo eslogan o el mismo principio, asumiendo que el conflicto es entre la gran mayoría de la población, referida frecuentemente como el pueblo, contra este 1%.

Esta visión, sin embargo, es extraordinariamente simplista y no ayuda a las propuestas de transformación de la sociedad, pues no configura correctamente la lectura del mapa estratégico que los movimientos sociales y políticos transformadores deben realizar para separar los adversarios (es decir, personas o grupos sociales que defienden intereses opuestos a los de los agentes transformadores) de los aliados (personas que tienen intereses semejantes y/o compatibles con los de las fuerzas transformadoras).

Esta distinción –adversario versus aliados- es clave, pues el proyecto progresista requiere de una amplia alianza de fuerzas que representen a la mayoría de la población, y muy en especial a las clases populares. Pero tal mayoría no es, ni mucho menos, el 99%, pues hay al menos un 20% de la población que está sirviendo al 1% en su función controladora y reproductora de las relaciones de poder, y cuyos intereses están íntimamente ligados al famoso 1%. Este 20% juega un papel clave en la pervivencia del sistema de poder, donde el 1% superior controla los ejes del poder económico y financiero, y desde ahí los ejes del poder político y mediático.

La imagen del 99% frente al 1% no refleja esta realidad y erróneamente asume la posible alianza de las clases populares (que constituyen casi el 80% de la población) con este 20% que tiene intereses opuestos a los de las clases populares. De ahí la necesidad de recuperar categorías científicas de la estructura social  -como clases sociales- que han sido abandonadas por “anticuadas”, y cuyo abandono ha sido resultado del gran domino del 1% (es decir, de la clase capitalista) sobre la sociedad, de manera que a mayor poder tiene tal clase, menor es la aparición de tales términos en la narrativa del discurso hegemónico de la sabiduría convencional.

La clase profesional (The professional class)

Un componente clave de este 20% de la población es la clase compuesta por profesionales, la mayoría con educación superior, que configura la sabiduría convencional del país y que beneficia al 1%, puesto que, como he dicho en la sección anterior, está a su servicio. Thomas Frank ha escrito un libro, Listen, Liberal (Escucha, liberal), que define muy bien la naturaleza de esta clase profesional, la cual ha configurado la cultura política y mediática del país, definiendo lo que se considera “aceptable” y “respetable” y lo que no lo es, confirmando la situación que habían ya adelantado, hace ya años, con gran certeza Noam Chomsky y Edward S. Herman en su excelente libro Manufacturing Consent (“Fabricando el consentimiento”).

Los componentes de esta clase proceden en su gran mayoría de las clases medias de renta alta que han ido a los colegios privados en España (con subsidios públicos) y a las universidades de élite, tanto en España como en EEUU, y que trabajan intelectualmente para hacer aceptable la distribución de poder en la sociedad actual, basada en la supuesta meritocracia. Y, en su mayoría, los miembros de esta clase comparten toda una serie de valores que pueden definirse como liberales (en el sentido europeo de la palabra, pues, en EEUU, la expresión liberal sirve para definir las sensibilidades socialdemócratas, como la del actual candidato a la presidencia, el senador Bernie Sanders. La falta de aclaración de esta distinción por parte de los corresponsales de los medios de información españoles crea unas enormes confusiones).

[Leer completo en blogs.publico.es]

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–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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