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Maricuela, una de las últimas milicianas vivas:

"Luchábamos para defender la República y nos la robaron"

2016-07-19 02:27:25

La asturiana Ángeles Flórez, también llamada Maricuela, tiene 97 años y una memoria intacta: "En el frente éramos muy pocas, y que cogieran las armas todavía menos, pero las mujeres trabajamos mucho por la República"

La imagen de las mujeres con fusil y mono dio la vuelta al mundo y fue utilizada por el gobierno republicano como instrumento propagandístico. Además, "la imagen de mujeres luchando movilizaba a los varones", dice la profesora De Las Heras

"No podía creer en un dios que consintiera esa vida: unos tan ricos que le sobra y otros tan pobres que no tienen nada", reflexiona la exmiliciana, que estuvo cuatro años en la cárcel y 57 en el exilio francés

Marta Borraz

16/07/2016

Ángeles Flórez, también llamada Maricuela, es una de las últimas milicianas españolas vivas

Todo el mundo la llama Maricuela porque hace exactamente 80 años salía del ensayo de la obra de teatro que entonces representaba cuando alguien gritó que se había producido un golpe de Estado y los militares se habían sublevado. El 18 de julio de 1936 estalló la Guerra Civil y Ángeles Flórez ya no volvió a hacer de Maricuela, la protagonista de Arriba los pobres del mundo. Pero se quedó su nombre y "un anhelo de democracia y libertad" que le hizo incorporarse al frente para defender la República.

Entonces tenía 17 años y hacía dos que su hermano Antonio, comunista convencido, había sido asesinado durante la Revolución de octubre de 1934. Ocurrió en Carbayín –Asturias– donde la familia se trasladó por decisión de su madre para vivir cerca de la tumba de su hijo. A Antonio y los otros 23 hombres represaliados se les comenzó a llamar "los mártires de Carbayín". Un nombre que se convirtió también en el del batallón al que se alistó Maricuela, militante de las Juventudes Socialistas Unificadas.

"Yo nunca cogí un fusil, me encargaba de hacer la comida y llevarla a las trincheras entre las balas y las bombas". Un marcado acento asturiano y una voz firme y a la vez delicada moldea las palabras que una de las últimas milicianas españolas vivas utiliza para rescatar sus recuerdos. Hoy tiene 97 años y una memoria intacta. "En el frente eramos muy pocas, y que cogieran las armas todavía menos, pero las mujeres trabajamos mucho por la República, para defenderla, nos la querían robar y finalmente lo hicieron".

La división sexual del trabajo

La incorporación de las mujeres a los frentes durante las primeras semanas de la guerra supuso una ruptura con los roles tradicionales de género, que reservaban para ellas el espacio doméstico y las tareas de cuidado. "Su participación en la lucha armada, un ámbito tradicionalmente masculino, implica una transgresión de la concepción tradicional de las mujeres, concebidas como seres por naturaleza débiles y pacíficos", explica la experta en Historia y Estudios de las Mujeres Helena Andrés. 

Su presencia en el frente, el trabajo que comenzaron a desempeñar en fábricas y talleres y la amplia reacción popular que se activó tras el golpe militar constituyeron una "interrupción de la vida cotidiana habitual que posibilitó que se produjeran este tipo de transgresiones", en palabras de Andrés. Sin embargo, a pesar de que la mujer fue políticamente muy activa durante la guerra y la posguerra, las milicias siguieron siendo un reflejo del contexto patriarcal del momento, en las que había una profunda división sexual del trabajo.

Como Maricuela, que comenzó a trabajar de sirvienta con 12 años, la mayoría de mujeres del frente se dedicaban a servicios de limpieza, cocina o enfermería. Aunque también se encargaban de recopilar información del enemigo o vigilar y controlar el terreno. Maricuela sigue sintiendo el dolor que le produjo la muerte de su amiga Angelita, que, como ella, se dedicaba a llevar la comida atravesando los campos de balas. "No se me olvidó nunca, éramos tan amigas... Pensaba casarse cuando terminara la guerra, pero una bala se la llevó por delante. Más que sufrir, yo en la guerra vi mucho sufrimiento".

[Leer completo en eldiario.es]

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