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Gentrificación

El arte de destruir la vida en los barrios

2016-10-05 02:05:48

First we take Manhattan trata sobre la gentrificación de barrios emblemáticos en España y el mundo desde el punto de vista de un urbanista y un sociólogo

De Manhattan a Ruzafa, de Malasaña y Lavapiés al SoHo londinense, para comprobar las huellas de este proceso

Abraham Rivera, eldiario.es, 21/09/2016

Gentriffiti/5€, de El rey de la ruina. Obra que aparece en la portada del libro

Fenómenos

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"Debería empezar contando cómo ocurrió. Es decir, contar cómo me sentía vagando durante meses por Nueva York, buscando un espacio para una obra con la misma escala de las que he hecho en otros sitios, aunque nunca en esta ciudad", comentaba el artista, también arquitecto, Gordon Matta-Clark sobre la dificultad de encontrar en la Gran Manzana un lugar donde realizar sus famosas intervenciones sobre edificios.

"Según se avanza hacia el muelle, conduciendo por la autopista vacía, se divisa un increíble y animado conjunto de fachadas de épocas distintas y personalidad diversa. Quería intervenir en una de ellas y cortar la fachada. Las primeras que encontré se las habían apropiado los gays y sadomasos, ya se sabe, ese mundillo del sadomasoquismo del puerto...". La historia que narra es un relato en primera persona de todo lo que allí sucedió en la década de los 70: la ocupación de la degradada isla de Manhattan, por parte de la escena artística.

Unas intervenciones inocentes que ayudaron a dotar de nuevos usos a espacios industriales abandonados y a que los barrios del lugar comenzaran a tener una nueva vida. Lo que Matta-Clark -un artista comprometido y con una fuerte implicación social- no se imaginaba, es que tras él vendrían los grupos de inversión, la regeneración urbanística y un largo proceso de cambio económico que transformó el lower east side en una de las zonas más caras del planeta.

De EEUU a España

First we take Manhattan. La destrucción creativa de las ciudades, escrito por el sociólogo Daniel Sorando y el urbanista Álvaro Ardura, se detiene en esta serie de cambios que comenzaron a gran escala con la reconversión de espacios industriales en el viejo Manhattan. En la portada, una obra del artista callejero El rey de la ruina. En el interior, Malasaña, Lavapiés, el SoHo, Belleville, el Bronx, Ruzafa, la Barceloneta o San Francisco, en Bilbao, serán los barrios que van a continuar este interminable conflicto entre abandono y transformación.

El texto recorre casos concretos de cada fase dentro de un proceso de gentrificación que muchas ciudades están sufriendo a día de hoy: abandono, estigma, regeneración, mercantilización y resistencia.  "Al principio, cuando los inversores privados ven un barrio muy devaluado, tienen temor de meter el dinero allí", comenta el sociólogo sobre el papel clave que juegan estos grupos. "En el caso español se espera a que las administraciones públicas primero hagan una labor de pacificación del espacio, adecentándolo para los estándares de las clases medias". Este tipo de reajustes hace que las primeras personas que lleguen, sean personas con un alto capital cultural, estudios universitarios y estilo de vida alternativo, pero con una cierta precariedad económica.

"En el comienzo se produce una mezcla social que resulta atractiva. Sin embargo, con su llegada comienza a cambiar el perfil del vecino del barrio y, de este modo, es menos arriesgado para un inversor jugarse el dinero", relata Sorando. De esta manera comienza la transformación en los comercios y la subida de los alquileres. "En algunos lugares se están dado cuenta de que la llegada de esas primeras personas, conlleva un grave peligro para la población con menos recursos y están comenzando a tomar medidas", sentencia.

Barberías, tiendas de ropa vintage, sitios de bocadillos vietnamitas, panaderías artesanas o comercios especializados en repostería para perros son sólo algunos signos de la gentrificación de un lugar. La profesora de sociología Sharon Zukin lo ha denominado la domesticación por el capuccino. Si cambiamos capuccino por cupcake, quizás lo entendamos mejor. En el momento en el que aparece un establecimiento de venta de este tipo de productos, sabemos que ese área está siendo gentrificada.

[Leer completo en eldiario.es]

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