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Para regalar por Reyes

Seis grandes cómics 'made in Spain'

2017-01-06 01:40:46

Este puñado de tebeos pueden convertirse en un regalo de última hora o en una apuesta segura para aumentar nuestra estantería con género de calidad

Rubén Lardín, eldiario.es,03/01/2017

Viñeta de 'Gran bola de helado' de Conxita Herrero

En España ocurre que hay más dibujantes que lectores. Aunque es manifiesto que este país ha dado y da al medio artistas de una altura estratosférica, alguna extraña razón impide a sus habitantes interesarse sinceramente por los tebeos, a los que también podemos llamar cómics, historietas e incluso, con perdón, novelas gráficas.

El de las viñetas es un lenguaje indomable, por eso no se deja denominar definitivamente y prefiere vivir un poco al margen. Como sea, el talento está ahí y no se detiene. Vamos con algunas recomendaciones que resolverán con elegancia regalos de última hora, pondrán una sopa caliente en la mesa del dibujante y sobre todo nutrirán al que las atienda.

Un hermoso combate

Si es cierto que la letra con sangre entra, he aquí un par de opciones que toman el contacto físico como tema central. El boxeador es un ejercicio a cuatro manos que son las de Manolo “Man” Carot y Rubén del Rincón, un par de pesos superwélter del tebeo nacional, ambos con media profesión hecha en el bendito mercado francés, que en este cómic reversible desarrollan dos historias, las de dos púgiles y sus circunstancias, que convergerán en el corazón de este libro que trae una experiencia de lectura singular.

El boxeador se desarrolló sin editor a la vista, de espaldas a las solicitudes del mercado, y se nota en la libertad con que los autores se explayan en sus recursos. Manolo Carot, sin perder el inestimable y amargo candor que baña todas sus obras, parece haber consumado su aprendizaje en el manga y se fuga hacia un dibujo que se mira en gigantes como Boucq, a los que por momentos alcanza. El dibujo campesino y abundante de Rubén Del Rincón deja claro que su autor es uno de los mejores artesanos del momento, entendiendo como artesano alguien mucho más generoso que un artista.

Juntos se adueñan de los tópicos del boxeo para devolverlos novísimos, incorporados a personajes que funcionarían en cualquier otro contexto. El gran triunfo del libro es un tono cómplice de fondo que capacita a los autores para, en lugar de la mera competición, dar lo que ha de dar un buen combate, una hermosa suma de fuerzas, en este caso con vislumbres de sinfonía. Está claro que van a tener que compartir el título.

Más interesado en las artes marciales que en el deporte de combate, Víctor Puchalski ofrece en Enter The Kann un cántico demencial que invoca en grafismo e intenciones a Frank Miller, Paul Gulacy y otros jefes de las patadas voladoras para manifestarse como artefacto excesivo.

Un sencillo street fighter de la vida que en cero coma entrega a la causa cualquier guión posible y se enajena hacia la épica absurda y el macarrismo cósmico. Lo hace poniendo en juego mecanismos de serie zeta, manejando arquetipos de feria y zambulléndose a pulmón libre en una exploración estética que se pasa por la brenca todas las filosofías. Una cosa muy molona. Puro jazz con indumentaria hardcore.

Dinámicas de grupo

Gastrobares y espacios culinarios, literatura confesional, baladas benéficas, exposiciones de arte contemporáneo, cháchara de autosuperación. Contra toda esa inmundicia, por fin un cómic generacional que pone en evidencia la gran estafa cultural de la que nos creemos parte.

Removidos, primer álbum firmado por el misterioso tándem Ego y Alter, es vitriolo puro. Un cómic coral que chapotea entre el ensayo, la comedia de situación y el estudio antropológico pormenorizado. Aunque es de un dibujo poco tratable y por momentos se sofoca en su obsesión por compilar todas y cada una de las neurosis de nuestro tiempo, Ego y Alter mantienen el tipo, recobran el equilibrio en cada página.

Permanecen en el alambre para finalmente ofrecernos una disección despiadada y muy pertinente de la fatuidad de la escena "creativa", que según nos servimos hoy del término incluiría a coolhunters, artistillas audiovisuales, cinéfilos, críticos de mierda, vividores antisistema, productores, modernitos de palo, escritorzuelos de microrrelatos, marchantes de arte, poetastros de provincias, plumíferos y hasta fotógrafos en blanco y negro.

[Leer completo en eldiario.es]

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humor.corto

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