estamos pensando...

T de tetosterona

Si han visto Sueños de un seductor, recordarán cómo a Woody Allen se le aparece Humphrey Bogart para darle consejos sobre la manera de conducir su vida. A mí me pasa lo mismo con Pérez Reverte

2017-01-13 21:00:41

Miguel Sánchez-Romero, infoLibre,  11/01/2017 

Si han visto Sueños de un seductor, recordarán cómo al personaje que interpreta Woody Allen se le aparece Humphrey Bogart para darle consejos sobre la manera de conducir su vida. A mí, desde que hace unos días anunciara en una entrevista la próxima victoria del yihadismo “porque ellos tienen cojones”, me pasa lo mismo con Pérez Reverte. Por la mañana, bajo al bar a desayunar, me siento en la barra y, de repente, miro al lado y allí está él, en vaqueros, camisa caqui y un chaleco de reportero, el complemento perfecto de su apabullante masculinidad. Lo descubro mirando despectivamente la taza que acaban de servirme.

–¿Descafeinado? ¿Así estamos?

–¿No te parece bien?– le pregunto.

–Siempre que sea para que no te apague el sabor del coñac… Porque vas a echarle coñac, ¿no?

Cohibido por su presencia, asiento instantáneamente como si llevara pensando en eso desde que me desperté. Hago una señal al camarero y estoy a punto de pedir un Courvoisier pero noto la mirada de Pérez Reverte clavada en mí y corrijo hablando desde el diafragma para que mi voz parezca más viril:

–¡Soberano!

El camarero acude botella en ristre y noto cómo Arturo mira satisfecho en derredor para, cómplice de mi arrojo, cerciorarse de que los asistentes se han percatado de mi decisión. Vierto la copa en la taza y me dispongo a desayunar pero aún noto el pinchazo de su mirada. Giro la cabeza para descubrir a qué se debe.

–¿No le pones Tabasco a las tostadas?

–¿Perdón?

–Tabasco –me dice señalándome el frasco sobre la mostrador–. ¿Eres de esos delicaditos a los que no les va el picante?

Tomo el bote de Tabasco con decisión suicida.

–Sí, sí, claro, en qué estaría pensando –y extiendo una generosa ración sobre las rebanadas.

En ese momento desaparece. Me tomo las tostadas y apuro el café de un trago por temor a que, como hizo el lunes, vuelva y quiera olerme el aliento. Salgo a la calle con un insoportable ardor de estómago y me dirijo a casa.

Apenas doblo la esquina me lo encuentro apoyado en un semáforo. Espero a que la luz de peatones se ponga en verde y cuando lo hace echo a andar con él acompañándome.

–Mira qué torda viene por barlovento.

Dirijo la mirada al frente y veo por la izquierda a una chica rubia que cruza la calle en dirección contraria a la nuestra.

–Está que te rilas la pava. Dile algo.

–¿Cómo? –le pregunto temiéndome lo peor.

–Un piropo.

–Lo siento, Arturo, no puedo. Considero que el piropo es una expresión irrespetuosa, anacrónica y…

–¡Tu puta madre es anacrónica! –me suelta con los ojos fijos en la chica–. Aprende.

Cuando llega a nuestra altura, Pérez Reverte se para, echa las manos atrás, inclina el torso hacia delante, saca el cuello como una tortuga y, girando la cintura al compás del paso de la muchacha, le suelta:

–Eso es andar y lo demás joder el suelo.

Avergonzado por el arrebato machista de mi acompañante, me veo obligado a intentar compensarlo de algún modo y apostillo:

El suelo… de todos y todas.

No surte efecto. La joven nos observa un momento con indisimulada repulsión y nos hace una peineta.  La escena concluye con una reflexión de Arturo.

- Qué raro, no parecía lesbiana.

Luego vuelve a esfumarse y yo sigo adelante pensando que esto no puede seguir así. Tengo que reunir el valor suficiente para decirle que me deje en paz. No me interesan sus manidas anécdotas de corresponsal de guerra, ni su intento de contagiarme su recia visión de la vida, ni ir todas las noches al Deborah Club a charlar con mulatas y narcos.

[Leer completo en infolibre.es]

Comentarios

Escribe tu comentario

Su Comentario

Su Nombre

humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

>
Concurso de Micrrorrelatos Avilabierta

Lo último que hemos colgado

¿Quiénes somos? - Saliendo al paso - Aviso para navegantes - Contacto