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Lobo Marley no es Urdangarín

Lobo Marley no es Urdangarín, ni Rato ni Blesa: 50.000 euros de fianza. Defender a los lobos es un derecho ciudadano. Y no solo desde la palabra o las denuncias, sino también desde la acción directa.

2017-03-07 13:16:34

Ruth Toledano, eldiario.es, 05/03/2017

¡Menos lobos, caperucitas!, parece decir el Juzgado de 1ª Instancia nº 6 de Zamora a la asociación Lobo Marley, que defiende al lobo ibérico de la masacre que sufre en el territorio español. Es lo que parece decir también la Fiscalía, que en nombre de la Junta de Castilla y León y de un particular (gestor de actividades cinegéticas al que en  el auto incluso se le ha reconocido lucro cesante) ha llevado a cinco activistas ante los tribunales: sois unas miserables caperucitas y os vamos a crujir.

Es lo que se deduce del hecho de que pidan para los acusados dos años y seis meses de prisión por llevar a cabo en 2014, en la sierra de Culebra (Zamora),  una acción directa que conllevó el derribo de unas casetas desde las que los pistoleros no solo matan lobos sino que lo hacen con las peores artes: bajo techado y atrayéndolos con carroña. Unas casetas que son ilegales según la Ley de Caza de Castilla y León (no se puede aguardar a la presa en una construcción) y desde las que se cometen ilegalidades consentidas –y se podría decir promovidas- por la propia Junta (el uso de atrayentes como la carroña está también prohibido). ¡Menos lobos, caperucitas! es el mensaje que se deduce del hecho de que, en libertad provisional a espera del juicio oral, el juzgado exija que entre los cinco depositen 50.000 euros de fianza.

¿Fianza? Sí, habéis leído bien. Esa misma fianza que no le han exigido a Urdangarín por su estafa contra los fondos públicos, entre otros varios y graves delitos. Esa misma fianza que no le han exigido ni a Rato ni a Blesa por sus delitos de corrupción con las tarjetas black, entre otras causas pendientes. A los Urdangarines, Ratos y Blesas no se les exige fianza alguna para evitar la prisión porque los jueces y juezas dicen que tienen “arraigo” en España y no presentan “riesgo de fuga”. A lo que el periodista Marhuenda añadió la otra noche en la Sexta que además tienen “familia”.

Por lo que sé, los activistas de Lobo Marley también tienen familia y me consta que no tienen intención alguna de fugarse, dado que cometieron su presunto delito con la conciencia de estar ejerciendo el derecho ciudadano a defender el patrimonio natural de todos. Conclusión: a quienes defienden el patrimonio de todos se les cruje ( ¡menos lobos!) y a quienes roban el patrimonio de todos se les protege (no es casualidad que entre los ladrones y sus allegados haya mucho amante de la escopeta, como lo son Blesa o el suegrísimo).

Lobo Marley nació como respuesta a la falta de respeto al lobo ibérico, para exigir su protección legal y devolverlo a la sociedad como ese patrimonio arrebatado por un afán de sangre y de dinero alimentado de oscurantismo medieval. Luis Miguel Domínguez, presidente de la asociación, lo califica de “racismo zoológico” y denuncia que se le mata “con malas artes, con saña, con odio”. El lobo, que es animal emblema de nuestra fauna silvestre, es a la vez el más perseguido en nuestro país y se ha convertido en “emblema de la ignominia, del desprecio al patrimonio natural”: lobos colgados de señales de tráficos, cadáveres de lobos decapitados en parkings públicos, lobos que son subastados para ser disparados por el mejor postor. La ignominia. Pero qué vamos a esperar de un país cuya fiesta nacional es torturar a ese toro que engalana banderas rojigualdas.

Defender a los lobos es un derecho ciudadano. Y no solo desde la palabra o las denuncias, sino también desde la acción directa. Lobo Marley (cuyas denuncias, por cierto, nunca han prosperado en los juzgados) acusa a los lobbies anti-lobo (ya sean las empresas cinegéticas, los sindicatos ganaderos o las instituciones públicas) de manipulación: les quieren hacer pasar por vándalos, cuando el vídeo de la acción en la sierra de Culebra demuestra que no dañan a nadie, que actúan cuando no puede haber enfrentamientos y que solo van a favor de los lobos a los que los pistoleros engañan y matan. Lo que busca Lobo Marley es la protección legal del lobo en todo el territorio español, como está protegido en Portugal.

Y precisamente por combatir de manera activa las ilegalidades que cometen los de los lobbies anti-lobo, estos los persiguen judicialmente: Lobo Marley respondió a su guerra en el terreno del lobo y ellos se la han declarado en los tribunales. Lo que no se entiende (y menos con la que está cayendo en los juzgados) es que los jueces actúen como si estuvieran en connivencia con esos lobbies: amedrentando a los activistas, asfixiándolos económicamente, negándoles las prerrogativas de las que disfrutan los Urdangarines y los Ratos y los Blesas. La injusticia a la que nos están queriendo acostumbrar los jueces.

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