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Ciudades feministas

Así deben ser las ciudades según el urbanismo feminista

2017-06-04 20:36:22

Colectivos de urbanistas reivindican la necesidad de planificar las ciudades priorizando las tareas de cuidado, asociadas a las mujeres, frente a la supremacía de la movilidad lineal, es decir, del trabajo a casa

También apuestan por fomentar las zonas de encuentro y de socialización y desterrar la concepción única de las ciudades como lugares de tránsito

El rol de cuidadoras "las ha hecho conocedoras del salto que hay entre la ciudad construida y la que necesia la vida cotidiana para la realización de todas sus tareas", explica la arquitecta Karmele Rekondo

Marta Borraz  ELDIARIO.ES 03/06/2017

Una de las actividades realizadas por el Col.lectiu Punt 6 / Diego Yriarte

Dejar de priorizar la movilidad lineal (de casa al trabajo) e incluir la movilidad que exigen los cuidados (llevar a los niños al parque, acompañar al abuelo al médico...) en la planificación de las ciudades es uno de los objetivos principales del urbanismo feminista. Una forma de diseñar el espacio que quiere tener en cuenta la experiencia de las mujeres a partir del rol de cuidadoras que históricamente se les ha asignado.

Estos colectivos de urbanistas diagnostican que  el modelo de ciudad actual tiende a poner en el centro lo relacionado con lo productivo y remunerado, tradicionalmente vinculado a los masculino, mientras el ámbito de lo reproductivo, del que se encargan mayoritariamente las mujeres, es invisible. ¿Responde la ciudad a las necesidades derivadas de todas las personas que están en ella?

"Las tareas de cuidado no tienen dos únicos puntos de salida y llegada, sino muchos más. En un mismo trayecto llevas a los niños y niñas a la escuela, vas al trabajo, al salir pasas por la panadería a comprar el pan, vuelves a la escuela a recogerlos, vas al centro médico a acompañar a un familiar y a la salida vas un rato al parque para que jueguen", ejemplifica Karmele Rekondo, arquitecta e integrante del colectivo sobre urbanismo inclusivo UrbanIn+.

Este esquema, sin embargo, no se tiene en cuenta a la hora de planificar las ciudades, según denuncia la cooperativa con diez años de esperiencia Col.lectiu Punt6. La integrante y arquitecta Adriana Ciocoletto, asegura que las ciudades "se organizan en zonas alejadas entre sí (residencial, trabajo, centros comerciales, centros sanitarios...) y entendiendo que los desplazamientos que se dan entre ellas se hacen mayoritariamente en vehículo privado. Por ello, unir estos espacios, que responden a las necesidades cotidianas de la vida y el cuidado, se hace complejo".

¿Qué es el urbanismo feminista?

Frente a esta concepción de la ciudad, que obliga a enfrentar grandes desplazamientos diarios, prioriza los coches, fomenta los espacios en desuso o concibe las calles como lugar de tránsito y no de encuentro, se erige el urbanismo feminista, que engloba aportaciones hechas desde varios ámbitos del urbanismo y la arquitectura sobre la proyección de ciudades sostenibles, aptas para la vida cotidiana y centradas en las necesidades de las personas.

Rekondo explica que hay sujetos excluidos del desarrollo urbano. Pone el ejemplo de las mujeres que limpian en turno nocturno las zonas de oficinas a las afueras de las ciudades: "Normalmente no disponen de coche propio, pero el transporte público a la supuesta hora de salida del trabajo reduce su frecuencia. Es frecuente la imagen de una mujer o un grupo de mujeres que se organizan para no ir solas esperando a un autobús que pasa cada hora en una parada totalmente aislada y solitaria".

Pero las ciudades diseñadas por el urbanismo feminista no tratan de pensar solo en las mujeres, sino incorporar una visión interseccional que hable de problemas universales y no se reduzca a "las cosas que les pasan a las mujeres". Por ello, pretenden poner en el centro las necesidades de niños, niñas, personas mayores o personas con diversidad funcional, pero no como sujetos homogéneos, sino teniendo en cuenta otras variables como la edad, la raza o la orientación sexual. 

Además, quieren  hacer ciudades seguras frente al acoso callejero y romper con la dicotomía entre lo público (trabajo productivo) y lo privado (trabajo reproductivo o de cuidados), asociado tradicionalmente a hombres y mujeres respectivamente, de forma que las ciudades estén dispuestas para la realización de ambas tareas. "La distribución cercana en el territorio de los diferentes usos de la ciudad facilita que todas las personas puedan estar en el ámbito reproductivo", analiza Zaida Muxi,  directora de urbanismo de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona).

¿Por qué partir de la experiencia de las mujeres? Porque e l rol de cuidadoras asociado a las mujeres, incide Rekondo, "las ha hecho conocedoras del salto que hay entre la ciudad construida y la que necesita la vida cotidiana para la realización de todas sus tareas". Frente a este papel que históricamente se les ha asociado a ellas, las expertas aseguran que poner en el centro del diseño los cuidados y la socialización, fomentaría que todos, incluidos los hombres, participaran de estas tareas.

[Leer completo en eldiario.es]

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