estamos pensando...

21. Domingo de invierno en las urgencias [II]

Algo detrás de todo, por J. Francisco Fabián

2017-06-30 20:30:10

Estaba inquieta y parecía que cada vez más. En un momento dado suspiró hondo y se levantó del asiento pasando delante de mí. Noté que murmuraba algo para ella misma; no parecía importarle si yo lo advertía. Llegó hasta la puerta, que estaba abierta, se asomó a ella, permaneció un momento allí y regresó a su asiento con aire de abatimiento. Oí como al sentarse exclamaba un ¡Ay! muy largo que precedió a un llanto silencioso. Sin pensarlo dos veces me levanté para ir donde ella. ¿Puedo ayudarla en algo?, le pregunté. Sollozando movió al cabeza para indicarme que no, a la vez que buscaba un pañuelo en el bolso. No sabía qué hacer ni qué añadir en ese momento. ¿Tiene usted a un familiar ahí dentro?... Asintió con la cabeza y dijo entre suspiros A mi marido… ¿Algo grave?, insistí. Un accidente de tráfico, dijo sin mirarme, limpiándose las lágrimas. ¿Y no sabe nada de él? ¿Desde que hora lleva aquí?, volví a preguntar teniendo en cuenta que yo ya llevaba tiempo y ella ya estaba cuando yo había llegado. Desde el mediodía… ¿Y no le han dicho nada todavía?... Movió la cabeza negativamente. ¿Nada?, ¿ni una sola información? Volvió a mover la cabeza para negarlo. No pude evitar el sobresalto que me produjeron sus palabras. No suelo ser crítico con el funcionamiento de la sanidad en cuanto a lo que son asuntos de los profesionales que la ejercen directamente, pero de pronto y con vehemencia, me sumé a todo eso que alguna gente dice cada vez que algo no es como les gustaría a ellos particularmente que fuera, arremetiendo contra cualquier cosa incluso sin información. ¡No hay derecho -susurré-, así funciona todo! Ella no decía nada, permanecía con la cabeza baja y la mirada fija en algún punto del suelo. No sabía qué hacer. Perdone que insista, pero ¿no han salido ni siquiera para decirle las pruebas que le están haciendo a su marido? Volvió a negar con la cabeza y ahora estalló en un llanto que me descompuso por completo. La tomé del brazo con mi mano y le pedí que se calmara. ¡Así funciona todo últimamente, lo que quieren es que nos vayamos a lo privado!, dije con rabia. Sin pensarlo más me levanté y salí a toda prisa de la habitación. Cerca de allí había dos muchachas jóvenes detrás de un mostrador. Les expliqué lo que pasaba. Me miraron con cara de asombro, quizá porque me vieron excitado, aunque supongo que en estos sitios y en las circunstancias que se dan a diario en ellos, esta gente está acostumbrada. Una de ellas buscó algo en una lista y me dio datos que no me cuadraban con lo que la mujer me había dicho. A punto estuve de decirles que eran unas ineptas, que no sabían ni buscar en una lista. Quizá el herido había entrado por otra puerta, dado el carácter de gravedad de su situación. Tampoco podía ser. Era el único lugar posible. Podía ser que no le hubieran identificado. No, lo hubieran sabido ellas de todas formas. Un guarda de seguridad que estaba a unos metros de nosotros advirtió algo que podía tener que ver con su trabajo sobre lo que estaba pasando conmigo y se acercó. Me sentía bloqueado, pero las chicas del mostrador también. Mientras el guarda de seguridad intentaba por las buenas calmarme, una de las dos chicas hizo una llamada por el teléfono en la que le confirmaron que las cosas eran como ella las decía. Le pedí entonces a una que saliera a hablar con la mujer que esperaba a su marido para aclarar el asunto. Accedió y vino conmigo, aunque antes tuvo que atender a una llamada demorándose quizá dos minutos. En la sala de espera había ahora una mujer de cierta edad y una chica. Les pregunté por una mujer vestida de azul. ¿Una mujer vestida de azul?, me preguntó extrañada la chica que me había acompañado. ¿Era una mujer?… hizo con los brazos un gesto significando volumen… guapa y con buena pinta? Asentí con la cabeza. Acompáñeme, por favor, eso lo aclara todo… Naturalmente seguía sin entender nada.

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humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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