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499 euros por autopublicar en un gran sello editorial

¿Mecenazgo o intrusismo?

2017-07-07 02:12:26

Penguin Random House o Planeta tienen sus propios sellos en los que los autores pagan a cambio de publicar sus obras

Plataformas como Bubok denuncian que estas empresas se aprovechan de la esperanza de los escritores acabar publicando en grandes editoriales

De los 20 escritores noveles que autopublican al mes en Caligrama (Penguin) desde 2013, solo una consiguió dar el salto a Alfaguara

Mónica Zas Marcos, eldiario.es, 04/07/2017

La autopublicación también es cosa de las grandes editoriales

"Mandé el manuscrito a las editoriales tradicionales, pero muchas de ellas ni me contestaron, otras se escudaron en la crisis y, al final, desistí". Laura Ferrero decidió entonces autopublicar su novela Piscinas vacías con Caligrama (antes conocido como Me Gusta Escribir Libros), un sello que pertenece al gigante editorial Penguin Random House. 

"Me convenció porque tenían distribución a nivel mundial, tanto en papel como online", contó en su día Ferrero. Eso le permitió alcanzar la posición 30 de Amazon en su segunda semana de ventas y atraer la atención de los editores de Alfaguara, que le ofrecieron la posibilidad de publicarlo también por la vía tradicional. Esta contratación le abrió las puertas a una de las marcas más potentes de nuestro país, donde va a lanzar próximamente su segundo libro. 

El caso exitoso de Laura es la promoción perfecta para Penguin Random House y su apoyo a los autores que sacan libros con el dinero de su propio bolsillo. Casi treinta sellos pertenecen a su grupo, entre los que se encuentran Alfaguara, Lumen, Plaza y Janés o Debate.

Caligrama, el brazo especializado en la autopublicación de Penguin, se aprovecha de su imperio, y eso nadie se lo reprocha. Lo que critica el sector de la autoedición es que atraigan clientes con una campaña engañosa, que prometan un triunfo incierto y que se beneficien dentro de un mercado que aún mira con escepticismo a estas empresas. 

"Se aprovechan de esa ambigüedad. De que los autores piensen que al autoeditarse con Caligrama pueden dar el salto a algún sello de Random House", critica Sergio Mejías, director de Bubok. Su empresa fue la primera en importar el modelo de la autoedición a nuestro país en 2008 y a día de hoy es la líder, publicando 200 títulos al año y llegando a facturar 800.000 euros en 2015. Mejías rememora unos comienzos nada fáciles al meter la cabeza en una "industria inmovilista", como él la define. 

No le parece bien que Caligrama venda historias de autores afortunados para promocionar sus servicios cuando, en realidad, Penguin registra un solo caso: el de Laura Ferrero. "No deberían vender con luces de neón que los libros van a optar a la publicación tradicional en el grupo Penguin si no lo pueden asegurar. Yo vendo con luces de neón que el autor se va a llevar el 80% de los beneficios y que va a acceder a todas las plataformas de venta. Y es así", resume el director editorial. 

Bubok, que se define como una editorial online, llegó hace nueve años ofreciendo un modelo económico de publicación que ya estaba funcionando en países como EEUU. Al otro lado del charco, el número de libros autoeditados ha crecido un 287% desde 2006. Cuando aterrizó este modelo en España, las editoriales se pusieron nerviosas al ver peligrar su negocio tradicional, "así que nos pusieron muchos palos en las ruedas", como asegura Mejías. Al final, no tuvieron más remedio que reinventarse y fue ahí cuando las grandes editoriales empezaron a desarrollar sus propios sellos de autoedición.

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—¿Nos hacemos unas vacaciones pagadas, alcalde? —Vale, Héctor, a Cataluña. Me han hablado de una colección Bassat. —Que venga el gerente de Lienzo Norte y entre los tres seleccionamos las obras.

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