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Patria

Debate sobre cómo esta novela interpreta el terrorismo de ETA

2017-09-27 21:05:22

Ignacio Sánchez-Cuenca, infoLibre,  27/09/2017

Hace un año aproximadamente se publicó la primera edición de la novela Patria, de Fernando Aramburu. Desde entonces se han vendido alrededor de 400.000 ejemplares, algo totalmente insólito en la literatura española. Recurriendo al tópico periodístico, se trata de un verdadero "fenómeno sociológico".

Supongo que muchos lectores de infoLibre habrán leído la novela. Me gustaría plantear un debate al respecto, no tanto sobre sus méritos literarios, sino más bien sobre su forma de presentar e interpretar el terrorismo de ETA y su impacto en el País Vasco.

Para muchos, Patria constituye la gran novela sobre el País Vasco en la época de ETA. A diferencia de otros intentos literarios anteriores (de otros autores y del propio Aramburu), este tiene mayores ambiciones, pues pretende reconstruir la presencia social del terrorismo a través de múltiples puntos de vista; en concreto, a través de los miembros de dos familias que viven en una ciudad pequeña de Guipúzcoa en los años ochenta. Los personajes están puestos al servicio de una cierta idea de totalidad desde la cual el lector puede poner en su lugar a víctimas, verdugos, cómplices e indiferentes.

Lo interesante de la novela es que el autor, a la vez que reconstruye desde los ángulos más diversos el fenómeno etarra y su presencia en la sociedad vasca, incluyendo un controvertido capítulo en el que describe un episodio de tortura policial, propone una clara lectura moral de condena. De acuerdo con el autor, ETA creó una especie de "contrasociedad" basada en el sectarismo ideológico cuyos miembros eran capaces de matar o de justificar la muerte a partir de unos esquemas políticos de una simpleza tremenda. La propia actividad terrorista de ETA contribuyó a afianzar la construcción de una frontera interior entre quienes habitaban el mundo abertzale (y, con un grado de intensidad variable, apoyaban o comprendían el uso de la violencia) y el resto de la sociedad vasca.

La novela narra la historia de dos familias que habían cultivado una amistad, la formada por el Txato y Bittori y la formada por Joxian y Miren. Como casi todos ustedes sabrán, Joxe Mari, hijo de estos últimos, entra en ETA y acaba matando al Txato, un empresario que había sido extorsionado por la organización terrorista y que además sufrió una dura campaña de aislamiento y estigmatización social antes de que Joxe Mari le pegara un tiro. La madre de Joxe Mari, Miren, es una mujer dominante y severa que políticamente ha evolucionado de un franquismo primario a un abertzalismo intransigente, que pasa por alto los actos criminales de su hijo, a quien ve como una víctima de la represión estatal, encontrando cierto confort espiritual en las palabras que le dedica el cura Don Serapio, un personaje lleno de dobleces que, en nombre de la convivencia, deja de lado a las víctimas del terrorismo. El etarra, Joxe Mari, es un joven bruto y sin fondo político alguno, que se deja arrastrar por la cultura de la violencia y la exclusión del submundo abertzale. Tras un periodo largo en la cárcel, se desmorona y se vuelve consciente de que ha arruinado su vida al servicio de una causa absurda y quimérica.

Aunque Patria ha recibido casi todas las bendiciones de la crítica y del establishment (incluyendo un elogio de Mariano Rajoy), también ha sido objeto de algunos juicios negativos. Recomiendo, para que el lector se haga una idea, los análisis interesantísimos y sugerentes de Ramón Zallo y de Fernando Broncano. Si no les he entendido mal, ambos consideran que para lograr la condena moral o "derrota literaria" de ETA (algo que no critican), Aramburu presenta una visión excesivamente simplista de ETA y su contexto. Según estos críticos, en el libro aparecen etarras y abertzales descerebrados, inarticulados políticamente, y se presenta un conflicto entre una sociedad civil acobardada y un grupo asesino que impone el terror, negando cualquier dimensión política a la actividad terrorista. ETA queda asimilada a la mafia en Sicilia y su regla de omertà. Sin embargo, para explicar tanto el significativo apoyo popular que indiscutiblemente tenía ETA en el País Vasco como su longevidad, es preciso incorporar entre las motivaciones del movimiento abertzale una pulsión política que está ausente en el libro. Asimismo, Zallo apunta que la política vasca era notablemente más compleja de lo que se describe en Patria, pues entre el mundo abertzale y la sociedad civil se encontraba un conjunto complejo de fuerzas políticas y movimientos sociales; en este sentido, la omisión más relevante de la narración de Aramburu es la del nacionalismo no violento del PNV, mayoritario en la sociedad vasca.

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