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Muere el actor argentino Federico Luppi

El actor, de 81 años, ha fallecido al complicarse el hematoma que tenía en la cabeza tras una caída que sufrió en abril

2017-10-22 22:19:26

Carlos E. Cué, EL PAÍS, Buenos Aires 20 OCT 2017

Federico Luppi. EL PAÍS VÍDEO

Federico Luppi sabía perfectamente que Las últimas lunas, la obra final de su larguísima trayectoria en el teatro, la gran pasión de su vida, tenía detrás una historia trágica. Fue la última representación de Marcello Mastroianni antes de morir. Pero Luppi no tenía ninguna intención de seguir los pasos del actor italiano. A sus 81 años, quería vivir para la siguiente obra, la próxima película, y se indignaba con los problemas de salud que le dificultaban su carrera. Era un grandullón incansable al que solo la mala suerte de una caída en su casa en el barrio de Villa Crespo apartó de los escenarios. Unos meses después de esa caída, y tras un recorrido de ida y vuelta por hospitales, el actor murió el viernes en la Fundación Favaloro de Buenos Aires.

Luppi, de familia humilde, emigrantes italianos que vivían en el campo en Ramallo, a 200 kilómetros de Buenos Aires, tuvo exactamente la vida que siempre soñó tener. Hizo todo tipo de trabajos hasta que logró consagrarse como actor a partir de 1965 y desde entonces no paró. Hizo más de 100 películas, entre ellas algunas míticas como Tiempo de revancha (1981), Un lugar en el mundo (1992), Lugares comunes (2002), Plata dulce (1982), o las de Guillermo del Toro, Cronos (1993) El espinazo del diablo (2001) y El laberinto del fauno (2006). “Nuestro Olivier, nuestro Day Lewis, nuestro genio, mi amigo querido. Hombre bueno y leal. Adios Federico”, escribió el director. La última que rodó fue Nieve negra (2017), con Ricardo Darín , en la que mostraba a sus 80 años que conservaba su enorme presencia ante la cámara.

Logró fama mundial, se convirtió en el actor fetiche de leyendas como Adolfo Aristarain y vivió rodeado del mundo de actores y directores en los asados del domingo en su casa con su mujer y compañera de los últimos 20 años, la actriz y directora española Susana Hornos. Ella le condujo en Las últimas lunas, una reflexión sobre la vejez en la que Luppi hacía un papel soberbio de alguien que era la antítesis que él: un hombre que acepta que sus hijos lo manden a una residencia de ancianos. Él murió en la Fundación Favaloro pero hasta el día anterior estuvo luchando en su casa y con ganas de recuperarse para hacer más obras.

En esas reuniones el veterano actor solo se encendía al hablar de política o de actores, al recordar la larga tradición del teatro argentino, los grandes maestros con los que creció, y se inquietaba con el estado de una profesión que está sufriendo una vez más la durísima crisis de su país. Su casa era casi un teatro, con un pequeño anexo para poder ensayar con Hornos y otros las obras que iban montando. Hornos y Gustavo, uno de los dos hijos que Luppi tuvo de su primer matrimonio, se consolaban cerca del hospital pensando que el actor había llevado una vida plena hasta el final haciendo lo que le apasionaba.

Luppi era profundamente argentino, siempre pendiente de la actualidad de su país y dispuesto a tomar partido político. Participó en 1974 en La Patagonia Rebelde, de Héctor Olivera, una película que trajo problemas en la dictadura a todos los que la hicieron, como Héctor Alterio, el otro gran actor argentino de su generación. Incluso en los últimos meses, ya enfermo y muy debilitado en su casa, se indignaba al ver las noticias. En 2001, cuando la economía argentina estalló por los aires y cinco presidentes se sucedieron en menos de dos semanas, Luppi decidió instalarse en España. Pero no tardó mucho en volver a su Buenos Aires, donde el mundo teatral, su mundo, tiene tanta fuerza que puede competir con cualquier capital del planeta.

Apoyó al kirchnerismo, pero fue de los primeros en augurar que venía un cambio social y ganaría Mauricio Macri, algo que le horrorizaba. “Tengo la amarga sensación de que en las legislativas van a ganar”, dijo hace unos meses sobre las elecciones de este domingo. Luppi, que vivía con sencillez en una casa de clase media con un pequeño jardín, reprochaba a Macri el aumento del coste de la vida en Argentina, con una inflación disparada. "Por primera vez en mi vida me angustio cuando llega fin de mes. Nunca me pasaba eso. Llego con lo justo a fin de mes… si llego. Aquí se hacen grandes negocios mientras la gente que gana 10 lucas (10.000 pesos, 500 euros) tiene que pagar 7.000 de luz o de gas", clamó en su última entrevista en febrero.

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–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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