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Estados Unidos, un país devaluado y peligroso

Este 8 de noviembre se cumplen 12 meses de la elección de Donald Trump en la Casa Blanca. El país está más fracturado que nunca y la Presidencia Trump infunde temor incluso en las filas republicanas.

2017-11-04 20:26:11

Franois Bonnet (Mediapart), infoLibre,  31/10/2017

El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump.EFE

 

Donald Trump se dispone a celebrar su primer aniversario como 45º presidente de Estados Unidos en el ruido y el fragor de Washington. Para hacerse una idea de los daños ocasionados en Estados Unidos, en sólo 12 meses de Presidencia Trump, se puede observar lo que sucede en otros países. En China, por ejemplo. Acaba de clausurarse el XIX Congreso del Partido Comunista y Xi Jinping, presidente y secretario general, sale reforzado, casi dotado de plenos poderes: ni una palabra discordante, ni la menor divergencia, un aparato remodelado cómodamente. El presidente chino, que puede aspirar tranquilamente a un tercer mandato que le mantendría en el poder hasta 2027, está a punto de convertirse en el dirigente más poderoso del mundo.

Donald Trump también puede mirar a Rusia. Vladimir Putin, en el poder desde 1999, se dispone a presentarse una vez más a la reelección como presidente de la Federación Rusa. A día de hoy, no hay nada que pueda amenazar su reelección en marzo de 2018, lo que le permitirá mantenerse en el poder hasta 2024. No cabe duda de que la naturaleza de los regímenes chino y ruso, autoritario y ademocrático, garantiza esta estabilidad del poder. En Rusia incluso se habla de estancamiento, en alusión al estancamiento de Breznev de los años 70 y 80, que vieron el agotamiento y más tarde la agonía del sistema soviético.

Pero los juegos de las grandes potencias, en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y en el panorama internacional, apenas se preocupan de la naturaleza de los regímenes. Las relaciones de poder se construyen a partir de la potencia de los dirigentes, de su capacidad de influir de sus países, de las estrategias a largo plazo que consiguen (o no). La catástrofe es ésa, en el caso de Donald Trump y de Estados Unidos. El primer balance de estos 12 meses de Presidencia es el de una hiperpotencia cuya credibilidad se ha hundido y cuyos actos erráticos son percibidos por sus aliados como cada vez más peligrosos.

La jornada del martes en el Congreso ilustró, una vez más, el caos político permanente que vive Estados Unidos. Jeff Flake, senador republicano de Arizona y conservador a ultranza, anunció que renunciaba a la reelección. No porque su situación electoral sea desesperada; no, el senador sencillamente no puede, por “honor y la decencia”, seguir viéndose asociado al ejercicio del poder que lleva a cabo Donald Trump. En 17 minutos de discurso, Jeff Flake realizó una acusación en toda regla, de una violencia inédita, en el Senado contra el 45º presidente, sin ni siquiera mencionarlo directamente.

“Ya no puedo seguir siendo cómplice ni permanecer callado ante el comportamiento indigno, provocador e inconsciente del presidente”, declaró Jeff Flake. Y denunció “el menoscabo de nuestros ideales democráticos, los ataques personales, las amenazas contra nuestros principios, libertades, instituciones, los desprecios flagrantes de la verdad y de la decencia”. Y el republicano añadió: “Cuando la siguiente generación nos pregunte: ‘qué hicisteis, qué dijisteis’, ¿qué vamos a responder?”. Mientras tanto, Trump arreglaba cuentas, con algunos tuits incendiarios, con otro senador republicano, presidente de la comisión de Asuntos Extranjeros, que tuvo la osadía de describir la Casa Blanca como una “guardería para adultos”.

Ése es el estado de deterioro, y a veces de histeria, que caracteriza al Partido Republicano, vencedor sobre el papel de las elecciones de noviembre de 2016. Los conservadores cuentan con una mayoría muy amplia en el Congreso, en sus manos está oficialmente la Presidencia; la derrota de Hillary Clinton dejaba a los demócratas facturados... Todo debería ir sobre ruedas. Sin embargo, es una pesadilla.

¿Por qué? Porque Donald Trump ejerce de Donald Trump. El Donald Trump especulador, violento, xenófobo, misógino, mentiroso, manipulador que fue en el mundo de los negocios, en los shows de telerrealidad y, después, en campaña. El sabio establishment político americano quiso tranquilizarse un día después de resultar elegido el hombre de la Trump Tower. Washington iba a recordarle sus deberes, el poder de las instituciones y de las administraciones le controlaría, el Congreso sabría bloquearlo y el Partido Republicano se ocuparía del resto... En resumen, el incontrolable Trump candidato entraría muy rápido en vereda. Y si el juego político no bastaba para maniatarlo, la CIA, el FBI y los servicios sabrían hacer valer sus argumentos...

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humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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