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Mariano Fortuny, al fin profeta en su tierra

El Museo del Prado abre sus salas a una exposición monográfica sobre el gran artista catalán del XIX

2017-11-19 11:29:18

Un pintor cuyo mérito no siempre fue reconocido en España.

Borja Hermoso, EL PAÍS, 18 NOV 2017  

Una de las obras de Fortuny expuestas en el Prado. CLAUDIO ÁLVAREZ

La clave de lo que sin duda conforma una de las tradicionales líneas de interpretación crítica de la obra de Mariano Fortuny (Reus, 1838-Roma, 1874) la da Javier Barón, comisario de la extraordinaria exposición que El Prado dedica al artista catalán. “Fortuny era un virtuoso, sí, pero el virtuosismo puede tener dos sentidos: uno positivo, de maestría. Y otro negativo, e injusto, que habla de un artista incompatible con la modernidad”.

Hay en las palabras de Barón, jefe de conservación de pintura del siglo XIX en El Prado, un claro deje reivindicativo frente a lo que parece interpretar como una consideración injusta de la obra de este artista. “Su valoración fue infinitamente mayor mientras vivió, e incluso a su muerte, que en el momento actual”, explica, “y eso hace que por ejemplo en Estados Unidos se conozca mejor al Fortuny hijo [Mariano Fortuny y Madrazo] que al padre”.

Lo que vino inmediatamente después de sus años de magisterio se llevó por delante su nombre y su obra. Digamos que, en ese sentido, los impresionistas no tuvieron piedad y el realismo y el orientalismo —ámbitos en los que Mariano Fortuny fue una estrella aunque fue mucho más— quedó tocado de muerte. “Sus cuadros de género y de motivos árabes le habían proporcionado un gran éxito y triunfó como pintor, como acuarelista y como grabador, pero el triunfo posterior del impresionismo le dejó –como a otros grandes artistas de la época- en un segundo plano, un lugar sombrío en la historia del arte, una historia que se construye a partir de ejes: realismo, impresionismo, postimpresionismo, vanguardias… y todo lo que no cuadrara ahí se quedaba fuera”, argumenta el comisario de la exposición, quien concluye: “Ya sabemos que las etiquetas son fatales para el arte”.

El caso es que la primera gran muestra que El Prado dedica a uno de los maestros españoles del XIX es también, por volumen e importancia de obras, la más importante nunca montada en España. Tan solo la que organizó en 2003 el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), poseedor de una buena colección de fortunys (ha prestado 15 para la ocasión), puede servir como antecedente de relieve. La exposición actual, cuyo origen se sitúa en un empeño personal del antiguo director de la pinacoteca, Miguel Zugaza, cuenta con el patrocinio de la Fundación Axa. Es, según Andrés Úbeda, director adjunto de Conservación del museo, “la primera visión integral que se ofrece de Mariano Fortuny”.

Una vieja historia con El Prado

Mariano Fortuny fue, más que un visitante asiduo, casi un inquilino del Museo del Prado, donde se pasaba días enteros copiando a los grandes maestros. Algunas de esas copias, como la del Marte de Velázquez o la de La familia de Carlos IV de Goya, también forman parte del conjunto expuesto. Javier Barón señala con el dedo, ensimismado, la copia del Marte de Velázquez.

“Son copias en las que él llega a un grado de calidad que ningún otro artista de su tiempo consigue, y que explican muchos de los elementos que acabará integrando en sus propias obras”, explica el comisario, que recuerda: “¡Por si fuera poco, se casó con la hija del director del museo, que era Federico de Madrazo, y claro…”.

Barón cita a Goya, Velázquez, El Greco, los pintores flamencos, los venecianos, los orientalistas franceses, los napolitanos y el arte japonés” dentro de la amalgama de influencias recibidas y asimiladas por Fortuny.

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Éxitos musicales del 2017: Nº 1 Fonsi Nieto: “Despacito, tren Ávila-Madrid”, Nº 2: Malú, “Invisible, museo del Prado en Ávila”.

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