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Narrativa y naturaleza

ESCUELA DE REALIDADES

2018-03-01 01:24:19

 

“Y entonces aquel político o monarca dijo que la nieve era negra y así lo aprobaron en las Cortes, y mandaron venir a los mejores pintores del reino para que cambiaran el color de la nieve a todos los cuadros de aquellas casonas y palacios y, aunque alguno de ellos se resistió un poco al principio, así lo hicieron.

Cuatro años más tarde llegó otro mandamás que dijo que el cielo era verde. En este caso hubo un diputado que pretendía hacer creer al resto de la cámara que el cielo era azul, tal y como lo había sido toda la vida, y que solo tomaba matices rosados o fucsias al ocaso, pero que verdes ni de coña. Una vez acallado el díscolo y aprobado en Cortes, mandaron venir de nuevo a los mejores pintores de otros reinos, porque los de éste estaban ocupados en el negro níveo, para que cambiaran el color del cielo de los cuadros de todos los edificios oficiales de azul a verde.

Ocho años después llegó por mayoría absolutísima otro gran prohombre de la política que dijo que las aguas eran amarillo limón y así se aprobó por una abultadísima mayoría, pero ya no pudieron venir los mejores pintores de este reino ni de otros reinos o repúblicas cercanas porque ya se habían agotado de tanto cambiar colores en los cuadros, así que vinieron otros de brocha gorda, pero de trazo fino, y cambiaron el color de las aguas de todas las pinturas de aquellos edificios palaciegos.

Y el pueblo llano al mirar aquellos cuadros decía, pues sí, es cierto que el cielo es verde, la nieve negra y el agua amarillo limón, porque así lo veían pintado en los cuadros que colgaban de las paredes de aquellas casonas tan importantes y suntuosas.”

(Fragmento del relato en preparación “Escuela de realidades”)

Un animal político puede hacer que la mentira mude a verdad y la verdad a mentira en un instante, con un chasquido de sus dedos, de tal manera que la completa realidad es irreconciliable con la política. Y nos venden sus mentiras disfrazadas de realidad como si fueran una verdad absoluta, cuando no hay disfraz en el mundo que convierta la mentira en verdad sin dejar alguna pista o tufillo del engaño. Aunque a su favor hay que decir que saben mentir con pachorra, sin que se les note, cosa que otros no sabemos.

[Leer completo en arevaceos.com]

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