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12. El molesto cartelón

El Paseante. Por ÁVILA ABIERTA.

2014-12-06 04:12:18

Sabemos valorar en ÁVILA ABIERTA la ejemplar sabiduría de unos gobernantes que seguramente no nos merecemos (pongan aquí sus conocidos nombres), y reconocemos el tino y firmeza con la que recortan en aquellas partidas presupuestarias de las que según ellos podemos prescindir nosotros: sanidad, servicios sociales, educación, cultura y otras nimiedades, dando sin embargo toda su importancia a aquellas partidas que saben imprescindibles (para ellos): costear gabinetes de prensa múltiples y utilísimos (para ellos), apoyar con subvenciones, publicidad y campañas de todo tipo a los medios de comunicación cercanos (a ellos), y -a pesar de recelar visceralmente de lo público- mantener innecesarias televisiones públicas autonómicas (de ellos) entre las que hay que incluir las que en Castilla y León dicen no tenemos, pero sufrimos y costeamos.

 Dentro de esta inmensa e inconmensurable partida presupuestaria que podríamos definir como de deformación y propaganda, un señalado papel es el de la señalética institucional o –dicho más claramente- los cartelones, carteles y cartelitos que ensalzan las realizaciones que ellos promueven con nuestros impuestos. El ejemplo más conocido fueron aquellos desmesurados paneles del Plan Ñ del último gobierno, costosísima publicidad que acompañaba hasta a proyectos mínimos ejemplarizando ese conocido dicho que indica que valía más el collar que el galgo. Sabemos que esa fue la más torpe, pero no la más costosa y constante de las campañas. Basta con citar los tan «necesarios» y descomunales carteles que nos indican que circulamos por una carretera estatal, autonómica o provincial, dato éste de capital importancia para la seguridad del conductor, o esos indicadores que en los márgenes de las carreteras relacionan los atractivos de la población por la que vamos a pasar, dispuestos siempre en sitios inaccesibles, en los que no se puede aparcar, en los que nadie va a aparcar, indicadores de los que únicamente es legible un gran rótulo «Junta de Castilla y León» que señala tanto la única finalidad real del artefacto como al responsable del despilfarro. A ellos se unen los carteles que por todas partes nos informan de las grandes y pequeñas realizaciones de nuestras administraciones, casi siempre envejeciendo con la obra, y nunca indicando lo que costó el cartelito o cartelón (si fuese obligatorio señalar eso, se acabarían los cartelitos). Sospechamos que alguien se está forrando con tanta señalética prescindible, que gente tan viajada como nosotros no recordamos exista con tal profusión y características en otros países.

En Ávila la joya de toda esta señalética institucional (el término es delirante, por cierto) es un cartelón anunciando las obras de restauración de la muralla que ahora está ante la puerta del Mariscal, acompañado de otro con grandes logotipos de las empresas adjudicatarias que está claramente de más en ese emplazamiento y tiene un claro carácter publicitario, y entre ellos otro más pequeño en el que se da la información que precisamos: el presupuesto es de 1.024.062,75 €, se establecen las zonas a restaurar, los técnicos municipales que firman ahora el proyecto, se repiten los logotipos publicitarios de las empresas adjudicatarias y se señala un plazo de ejecución de 12 meses (estaría mejor marcar el inicio y el final, e incluso una web donde consultar todo el proyecto). El que llamamos “cartelón” tiene una descomunal, hermosa e innecesaria foto de esa misma muralla y los escudos de quienes promueven la restauración con nuestros impuestos, no de quienes la costean. Reza en lo alto «trabajamos por la conservación del patrimonio histórico» y más arriba se indica modosamente «DISCULPEN LAS MOLESTIAS». En lo bajo repite datos del cartel informativo y recuerda al ayuntamiento y al gobierno.

Para entender el mensaje subliminar del tan mentado e innecesario cartelón ÁVILA ABIERTA les propone esta traducción gráfica:

En resumen, hacen bien en pedir disculpas, ya que nos molesta -y mucho- ese cartelón, que seguramente incumple la normativa de patrimonio ante la sede de la delegación provincial de patrimonio, que debió costar un pastón (entre 3.000 y 4.000 €), es excesivo, está en un emplazamiento inadecuado y únicamente pregona la desmedida soberbia de sus promotores que se han creído que Ávila es su cortijo. Pensamos que esos miles de euros, los muchos más de toda la maldita señalética y los muchísimos millones de euros del constante autobombo institucional debían ahorrarse y así recortar bastante menos en sanidad, servicios sociales, educación, cultura y otras nimiedades (por ejemplo pagar algunos meses del alquiler del taller de restauración que la Junta ha cerrado en el Museo provincial). Incluso pensamos que podrían destinarse a perseguir a todos los que se lo han llevado crudo, que tienen nombres y apellidos que conocemos, y que parece se van a ir de rositas y sin recortar.

ÁVILA ABIERTA

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humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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