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Inventores españoles

Historia de los inventores españoles que no salen en los libros de texto.

2015-01-23 18:50:34

Música electrónica, submarinos, máquinas de vapor, helicópteros o jeringuillas son algunos de los inventos españoles que han quedado en el olvido, a menudo porque los científicos extranjeros supieron venderse mejor. En su último libro, el escritor Alejandro Polanco nos lleva de la mano a un pasado de inventos e inventores españoles que no salía en los libros del colegio.

Lucía El Asri eldiario.es, 20/01/2015 

Año 1775. Birmingham (Reino Unido). Un grupo de investigadores que se autodenominan científicos “lunáticos” se reúne cada noche para pensar, diseñar y materializar el futuro. Su mente está en ferrocarriles, en grandes empresas mecanizadas y hasta en la luna. Son charlatanes que sabrán hacer, unos años después, que sus innovaciones tengan éxito. Para ello no basta con soñar, ni siquiera con realizar las utopías: también deben lograr que la historia recuerde sus nombres.

De sus mentes, en parte, están naciendo la máquina de vapor, los submarinos, los aviones y los remedios médicos más eficaces para erradicar enfermedades mortales. Pero no son los únicos: al mismo tiempo, cientos de personas dedican su vida a la ciencia y la tecnología en otros puntos del planeta.

Esa máquina de vapor, ese submarino y ese avión también están siendo concebidos a casi 2.000 kilómetros: los inventores españoles se dejan la vida trabajando, pero son pocos los que pasarán a la historia por haber contribuido (sí, ellos también) a construir el futuro que nosotros llamamos presente.

Alejandro Polanco, consultor tecnológico y autor del blog Tecnología Obsoleta, ha rastreado los rincones olvidados de nuestro pasado para restituir la memoria de esos pioneros. Se define como una rata de biblioteca y una persona muy despistada, lo que le ha obligado durante años a anotar en fichas cada dato que lee. El tiempo, cientos de apuntes y sus interminables lecturas han hecho posible 'Made in Spain, cuando inventábamos nosotros' (Glyphos Publicaciones), un libro que recoge historias reales de inventores españoles que vivieron (aproximadamente) entre 1880 y 1945.

Olvidados por la historia

Muchos de los científicos e inventores que “quemaron su vida” por la tecnología, cuenta Polanco a HojaDeRouter.com, aparecían a diario en la prensa de su época (“incluso más que ahora”), pero no supieron aprovechar su momento.

Los españoles nunca fueron capaces de 'venderse', y uno de los pocos que fueron conscientes y trataron de superar esa limitación es el astrónomo Francisco León Hermoso. Además de crear sus propios y originales mapas del tiempo, este palentino publicaba todas las semanas un boletín meteorológico mirando al cielo y basándose en la información de las publicaciones científicas que llegaban de Europa. Tenía el don de acertar casi siempre, pero con ese nombre nadie le prestaba atención. Un amigo periodista le aconsejó utilizar un pseudónimo extranjero, que sonaba a nórdico, y obtuvo un éxito rotundo a costa de perder su identidad.

La labor de Jerónimo de Ayanz fue el origen de la máquina de vapor en España

Lejos de inventar por inventar, muchos científicos españoles creaban para sobrevivir o para paliar una necesidad. Después, la vida continuaba sin dar más importancia a lo que habían fabricado. También había en juego intereses nacionales. Es el caso de Jerónimo de Ayanz, cuya labor fue el origen de la máquina de vapor en España.

Ayanz era un funcionario encargado de las minas reales, y fue su necesidad de extraer agua para dichas prospecciones lo que le llevó a inventar el aparato y patentarlo en 1606. Sin embargo, quien pasó a los libros de historia fue Thomas Savery, que registró su patente en 1698. En este caso, el olvido era previsible: las autoridades españolas querían mantener su invento en secreto para no dar ideas a competidores extranjeros.

Ayanz fue también el inventor de una suerte de traje de buceo, una nave que casi puede considerarse precursora del submarino. Permitía a una persona respirar bajo el agua gracias a su espacio hermético y un sistema para renovar el aire. En 1602, y gracias a este equipamiento, un hombre se mantuvo una hora sumergido en el Pisuerga ante la atenta mirada de Felipe III.

[Leer completo en eldiario.es]

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humor.corto

—Gracias a la automoción, Ávila prosperará por fin. —¡Qué bien, nos pondrán una fábrica nueva! —Qué va, creo llamarán Ávila a un nuevo modelo de coche.

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