estamos pensando...

Las delegaciones de cosas (I)

Por Marina Curiel.

2015-01-31 18:37:12

Podría ser que los ciudadanos no entendamos mucho de eso que se llama Protocolo, pero es seguro que de sentido común entendemos bastante más, si nos ponemos a ello, claro, que tampoco vamos a decir que en esto seamos siempre unos expertos. Hace tiempo (febrero de 2014) conocimos que una delegación de la Junta, del Ayuntamiento de Ávila, el clero y demás personal viajaba a Roma a invitar al Papa al V Centenario de la Santa. No sabemos si es necesario ir en persona a estas cosas o se puede hacer por otros cauces igual de efectivos. Imaginamos que para tales eventos se ha pedido audiencia previa al Papa y han dado día y hora. “¿Qué tenemos para mañana?”, preguntaría el Papa a su secretario antes de la cena. “Tiene que recibir usted a tal y tal y tal y a una delegación de Ávila, España, que le vienen a invitar para que se acerque por la cosa del V Centenario de la Santa, -un fasto- Santidad”. “¿Lo han mandado por escrito avalado por el embajador y por el Cardenal correspondiente de España?“Si, Santidad, todo en regla”. El Papa se iría a cenar y luego a descansar pensando –como es él- que si lo habían hecho todo por el cauce habitual por qué demonios tenían que venir además a contárselo. 

A la mañana siguiente estaría allí puntual la delegación de Ávila, que habría llegado a Roma como mínimo el día antes para saberse el camino al Vaticano, dónde se cogen los taxis y tal, no se fueran a perder por Roma y llegaran tarde. Imaginamos que, tras entregarle una obligada caja de yemas, alguien o varios, intentaron contarle al Papa las excelencias del V Centenario, a lo que el Papa, interrumpiendo para que no se enrollaran, diría que ya tenía conocimiento por los cauces habituales de todo, según informaciones previas de su secretario. Sobre esto en concreto se hizo eco el alcalde en la prensa (“Se lo sabe todo”, dijo. Diario de Ávila 2-XI-2014). Un poco más de charla, pero muy breve, porque en estas cosas el tiempo está tasado, y “Bueno, adiós, adiós, que tengan buen viaje de vuelta. Denle recuerdos a la madre patria ya que soy argentino”. No sabemos cuánto duró la estancia de la delegación en Roma con lo que eso pude implicar a varios niveles, pero imaginamos que unos tres días.

Unos meses después, por el otoño de 2014, se llaman entre sí los de la antigua delegación para ver si el Papa ha dicho algo a alguno de los entes de la delegación. O el Papa no ha dicho nada o ha dicho que no, una de dos. “¡¡Ay que volver!!”, diría el alcalde de Ávila, así como es él de resuelto. Se forma otra delegación de los mismos aproximadamente, echan los papeles para reservar día y hora y otra vez que se van para Roma toda la delegación de delegados. Esta vez entre los días 10 y 12 de noviembre, que son tres días, el mínimo: uno para viajar, otro para estar y el tercero para regresar. Al menos, que sepamos, fueron seis personas. Bien. “¿Qué tenemos para mañana, secretario?”, preguntaría el Papa sentándose a la mesa para cenar. “Vienen otra vez los de Ávila con la cosa del V Centenario para que vaya usted por allí, Santidad” “¿¿Otra vez los mismos?? ¿Es que no han entendido las indirectas que les he mandado por los cauces sibilinos?” “Pienso de que no, Santidad”. “Habrá que ser más contundentes, secretario, no los vamos a tener cada seis meses aquí, ¡con lo que yo tengo que hacer para reformar las costras del clero de tantos años! Ocúpate de eso. Secretario. Corta por lo sano”.  

 

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humor.corto

—¿Nos hacemos unas vacaciones pagadas, alcalde? —Vale, Héctor, a Cataluña. Me han hablado de una colección Bassat. —Que venga el gerente de Lienzo Norte y entre los tres seleccionamos las obras.

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