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¿Es el arte feminista solo arte feminista?

Donde aprovechamos la visita de Guerrilla Girls al Matadero de Madrid para reflexionar sobre uno de nuestros temas favoritos.

2015-02-10 19:12:10

J.M. Costa eldiario.es, 30/01/2015 

Guerrilla Girls te lo explican mejor

Activismo fuera de foco

La historia del arte feminista no es muy larga. Dejando en su siglo XVII el antecedente simbólico de la Judith decapitando a Holofernes de Artemisia Gentileschi (1593-1656), gran pintora que a pesar de su talento sufrió como mujer una vida de afrentas de todo tipo, hay que esperar a los años sesenta para encontrar algunas mujeres que trabajaran sobre la situación de su sexo, apenas Nancy Spero, Yoko Ono, Eva Hesse o Louise Bourgeois y poco después la ya muy explícita Judy Chicago.

Pero la gran eclosión de un arte femenino y feminista llegó en la década de los 70 a través de la performance. Tras una primera generación compuesta casi exclusivamente por hombres, la segunda gran oleada de la performance estuvo protagonizada sobre todo por mujeres como Adrian Piper, Lidia Montano, Ligia Clark, Barbara Smith, Joan Jonas, Laurie Anderson, Valie Export, Marina Abramovich, Rebecca Horn… De pronto el cuerpo adquiría connotaciones muy diferentes, ya no tan heroicas como en los actores de la generación anterior. Aquellas mujeres venían del abuso eterno del cuerpo y la persona y aportaban unas formas, una radicalidad y una conciencia política (o politizada) que tendría repercusiones inmediatas y duraderas en el arte.

El siguiente peldaño se ascendería en los 80, cuando las revistas de Arte y algún diario generalista comenzaron a mostrar fotos de unas mujeres con pancartas y máscaras de gorila que realizaban acciones irrespetuosas en algunos templos del arte, sobre todo neoyorquinos. 30 años tras aquella primera protesta por una exposición de Arte Actual en el MOMA, donde entre más de 169 artistas solo había 19 mujeres, las  Guerrilla Girls realizan su primera exposición retrospectiva. En Madrid. En Matadero.

Máscaras de mono en el Matadero

Con el comisariado de Xabier Arakistain, se supone que una exposición sobre las Guerrilla Girls apela en primer lugar a los interesados, sobre todo interesadas, en la lucha por la igualdad de derechos en el terreno concreto del arte. Una lucha que sigue sin avanzar demasiado en estos decenios. Esta perspectiva casi exclusivamente feminista se comprobó en la rueda de prensa lo cual, aun siendo lógico, suele impedir una apreciación más amplia del colectivo, pues eso es lo que son. Porque, aparte de su programa feminista, la Guerrilla Girls tuvieron otros efectos.

Guerrilla Girls on tour

Por ejemplo, contribuyeron en tono humorado a algo que se llevaba incubando tiempo con ejemplos tan rigurosos como el alemán Hans Haacke: la llamada crítica institucional, donde la institución criticada es el mismo museo, las bienales, exposiciones colectivas, galerías etc. Al utilizar una técnica de octavillas y posters callejeros, al principio en la ciudad de Nueva York, estaban introduciendo sus textos/frases también en el tejido urbano, otra tendencia de aquellos momentos representada por otras mujeres como Jenny Holzer y Barbara Kruger o por Les Levine, parte de cuya obra de entonces también consistió en posters.

Además de ello, las Guerrilla Girls fueron de las primeras en utilizar una táctica de guerrilla cultural cuyos orígenes lo mismo podían estar en Fluxus que en el Situacionismo, que en el Punk. Porque las Guerrilla Girls eran bastante (post)punk. Ayuda a entenderlas.

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humor.corto

—Gracias a la automoción, Ávila prosperará por fin. —¡Qué bien, nos pondrán una fábrica nueva! —Qué va, creo llamarán Ávila a un nuevo modelo de coche.

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