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Grecia-Alemania, reparaciones de guerra

Grecia-Alemania: la querella de las reparaciones de guerra. Fuentes no oficiales cifran en 311.000 millones de euros los daños ocasionados por la ocupación alemana, en la Segunda Guerra Mundial. Los nazis obligaron al ejecutivo heleno a pedir un préstamo millonario, aunque no se reembolsó en su totalidad.

2015-02-22 18:12:03

LUDOVIC LAMANT / AMÉLIE POINSSOT (Mediapart) InfoLibre 21/02/2015

El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, saluda a su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble. EFE.

 

La cuestión puede emponzoñar las relaciones entre Atenas y Berlín durante los próximos meses. Lo que es seguro es que no va a contribuir a relajar el ambiente en el seno del Eurogrupo mientras se renegocia la deuda griega. Alexis Tsipras, el nuevo jefe del Ejecutivo griego, se refirió a la cuestión en su discurso sobre política general del pasado 8 de febrero: Pretende reclamar a Alemania compensaciones por los daños que Grecia sufrió durante la Segunda Guerra Mundial y el reembolso del préstamo impuesto por los nazis durante la Ocupación, nunca devuelto.

Estas reivindicaciones marcaron la primera visita del nuevo ministro griego de Asuntos Extranjeros, Nikos Kotzias, la semana pasada a Berlín, donde se entrevistó con su homólogo Franck-Walter Steinmeier (se puede leer el discurso pronunciado, en francés). Entre los dos países, las deudas siguen existiendo y el endeudado no siempre ha estado del lado que se piensa. Atenas hace valer dos argumentos históricos de peso, por un lado, la conferencia de 1953 sobre la deuda alemana y, por otro, las reparaciones de guerra.

¿Qué valor tienen estos argumentos en los planes económico y jurídico? ¿Qué dicen los historiadores, en Grecia y en Alemania?

La conferencia de 1953 sobre la deuda alemana

Para el historiador alemán Albrecht Ritschl, de la London School of Economics (LSE), Alemania es simple y llanamente el país que más ha “transgredido” y reestructurado su deuda en el siglo XX. Se refiere sobre todo a la Conferencia de Londres de 1953, que hizo posible el “milagro económico” del que se benefició la Alemania del Oeste, la RFA, durante décadas.

Los participantes en esta negociación intentaron no repetir los errores cometidos con el Tratado de Versalles, ya diagnosticados por Keynes en 1919 en su ensayo sobre Las consecuencias económicas de la paz. El acuerdo de 1953 “refleja una comprensión sutil y responsable de las dificultades inherentes a las reparaciones y a las crisis de las deudas de los años 20 y 30”, apunta el historiador norteamericano Timothy Guinnane, especialista sobre la cuestión, en la Universidad de Yale. Al término de la conferencia, los negociadores aceptaron no solo reducir la deuda exterior alemana en un 50%, sino que aceptaron aplazar el reembolso de una parte de la deuda resultante hasta un periodo muy lejano: la futura reunificación de Alemania, una vez resuelta la “cuestión alemana”.

Esta posición, muy conciliadora, se explica sobre todo por la voluntad de Washington de tratar con deferencia a los alemanes, en un contexto en el que la guerra fría comenzaba a fraguarse y en el que EEUU no quería debilitar a sus aliados, de ahí que, a los países europeos que deseasen beneficiarse del Plan Marshall, ideado por los norteamericanos, les exigieron que aceptasen, a cambio, soltar lastre con respecto al reembolso de la deuda alemana.

Pero 37 años después, con la reunificación del país, el canciller Helmut Kohl elimina la cuestión del reembolso. El Tratado de Moscú (que dos años más tarde se rebautizaría como Tratado Dos más Cuatro), que sella la reunificación de 1990, no se considera un “tratado de paz” y soslaya la cuestión del reembolso de la deuda, tal y como figuraba en el texto de 1953. “Se realizaron algunos pagos a cuenta, pero se trataba de cantidades mínimas”, resume Albrecht Ritschl. La decisión de Kohl obtuvo el consenso en Europa, sobre todo también porque la deuda pendiente era muy difícil de cifrar con precisión.

¿Qué conclusión, aplicable a la Grecia de hoy, se puede extraer de este episodio? “Del mismo modo que se hizo en 1953 con Alemania, vemos que todos los pueblos de Europa tienen interés en conocer con detalle la composición de sus deudas”, juzga el economista Jean-Marie Harribey, excopresidente de Attac, que ve en ello la “utilidad política” de una conferencia similar.

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–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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