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La España erótica: ¿una, grande, libre?

España, escuela de sirenas

2015-03-06 10:05:20

El estudio de Maite Zubiaurre revela una España prefranquista rebosante de amor carnal, donde los estudios de Gregorio Marañón y Ortega se codean con títulos como Paquita se pone nerviosa y editoriales como Establecimiento Jodeográfico

Rubén Lardín eldiario.es, 04/03/2015

El erotismo de un pueblo es como su gastronomía, un asunto capital para la comprensión, el disfrute y el mantenimiento. Un hecho colectivo y particular. Una clave fundamental de identidad cultural. España, sin embargo, siempre ha desconfiado del sexo y lo ha catalogado como asunto nefando, ya que lo contrario podría poner en entredicho la categoría moral de este descampado que, desoyendo las risas enlatadas, tantas veces se ha autoproclamado reserva espiritual de Occidente.

España, que se hurga mucho entre los dientes pero no acierta a localizarse la carne muerta del judeocristianismo, es especialista en desatender su historia para así no tener siquiera que reescribirla.

Es por eso que aquí no existe un archivo análogo al famoso Enfer de la Biblioteca Nacional de París o al Private Case que alberga la colección erótica del Museo Británico de Londres, una carencia que, desde el exilio cultural, viene a reparar Maite Zubiaurre, que en el seno de la Universidad de California ha escrito  Culturas del erotismo en España. 1898-1939 (Cátedra), un trabajo riguroso y ameno que rastrea las manifestaciones artísticas y literarias del amor carnal en la España del primer tercio del siglo XX.

La sicalipsis

Zubiaurre localiza entre 1898 y 1939 la Edad de Plata del erotismo en nuestro país, tiempos crecientes en alfabetización, abundantes en luminarias intelectuales, agitados en lo artístico y también barbecho para convulsiones políticas que iban a derivar en cuarenta años de tiniebla.

En ese lapso proliferan los semanarios galantes y las novelitas licenciosas que siguieron al revolucionario fenómeno de la postal erótica llamado "cartomanía", estampas de contenido erótico (a veces secuenciadas) que se distribuían por correo postal, en quioscos o mediante la venta ambulante.

Aquellas imágenes procedían en su mayor parte del extranjero, ya que en España, donde según recuerda Zubiaurre era común la fotografía de difuntos, no fue frecuente la de desnudos, con la salvedad de algunos pintores catalanes que la practicaban para documentar sus cuadros.

A la representación del ars amandi y a toda conducta rijosa se la empieza a llamar entonces sicalíptica, un término de eco erudito, inspirado según María Moliner en los griegos "sykon", vulva, y "aleiptikó", excitante, y que Zubiaurre deduce "acuñado en el seno de una tertulia madrileña, producto del ingenio combinado de una serie de intelectuales beodos".

[Leer completo en eldiario.es]

 

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humor.corto

—¿Nos hacemos unas vacaciones pagadas, alcalde? —Vale, Héctor, a Cataluña. Me han hablado de una colección Bassat. —Que venga el gerente de Lienzo Norte y entre los tres seleccionamos las obras.

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