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El libro, arca de la sabiduría.

En abril se conmemora la muerte de Cervantes, cuya obra, “el Quijote” es, junto a la Biblia, uno de los libros más leídos y traducidos de todos los tiempos

2015-04-17 00:18:30

Ramón Hdez de Ávila | nuevatribuna.es 30 de Marzo de 2015 

'¡Cuán errados están, querido Sancho! No saben que también leer es un placer, un placer que traspasa fronteras materiales. Pero de eso hablaremos mañana, amigo Sancho'.

DEL QUIJOTE A LOS RESTOS DE CERVANTES

Este mes en toda España, con mayor o menor fortuna, con mayor o menor publicidad y visitantes, se celebran Ferias del Libro. En abril “aguas mil”, reza el refrán, y también libros mil. El libro es protagonista. Este mes se conmemora la muerte de Cervantes, cuya obra, “el Quijote” es, junto a la Biblia, uno de los libros más leídos y traducidos de todos los tiempos. En 1995 la UNESCO declaró el 23 de abril como Día Internacional del Libro, en su honor y en el de su contemporáneo, el dramaturgo inglés Shakespeare.

No murieron el mismo día, como se ha venido creyendo y han demostrado los últimos estudios, pero como la diferencia entre uno y otro era pequeña, se fijó esa fecha -inhumación de nuestro novelista-, para dicha conmemoración.

Mantener el recuerdo por siglos, rendir el homenaje y ensalzar la parte histórica que corresponda en ese día señalado, por el motivo que sea, es transformar la memoria en algo material, en sentimiento externo, y asegurar su permanencia. Bien está, pues, que al menos una vez al año recordemos las cosas buenas, y los beneficios de nuestros antepasados, o sus maleficios, que de todo habrá, aunque sea para aprender de ese error. Lo positivo es recordar el pasado para iluminar el presente y planificar el futuro, que dijo Montesquieu. Entre la multitud de maneras de mirar el pasado, la de tomar como propio vidas y obras que sirvan de ejemplo o analizar hechos significativos, es la mejor forma de aprender. Este mes hay dos ejemplos que van unidos, dos conceptos inseparables, indivisibles, la obra y la vida de Cervantes. Su historia, la vida, se rememora con el descubrimiento en esa cripta madrileña de restos, se supone, pertenecientes a él, que se pueden identificar, y nos pueden enseñar  cosas que hasta hoy no conocíamos de nuestro escritor universal. Y su obra, arte por excelencia, de la que son más los que dicen conocer que quienes realmente la han leído. Sobre todo en un país en el que la mitad de sus habitantes no agarra un libro en la vida. Vino publicado en estas mismas páginas hace unos días, a tenor de una encuesta realizada por un centro tan poco sospechoso como es el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas).

Los entrevistados daban sus razones para no agarrar un libro: desde la falta de tiempo, a la falta de interés por el contenido de los libros. Y sin duda son sinceros. Leer es como hacer deporte, solamente está al alcance de privilegiados. Pero una vez a tu alcance, leer puede convertirse, como el deporte, en una obsesión. También en un placer, como el deporte, y de ello hablaremos en la próxima entrega, así como de la falacia de esas razones para no mirar un libro. Si se esgrimen razones, que éstas sean para lo contrario, para leer.

Cervantes, vida y obra

En don Miguel de Cervantes, vida y obra van a la par. Ambas son el mejor reflejo de la historia de ese controvertido Siglo de Oro, que, salvo en las artes -cual sabrosos tomates en medio de cardos y gatuñas, en que fue de oro-, en lo demás no pasó de ser un siglo de desigualdades, guerras, calamidades, y falsos valores que arrostraron a todo un imperio, “donde no se ponía el sol”, a la miseria. El país quedó no solamente arruinado, como ha seguido hasta hoy, sino en la misma miseria e ignorancia. Varios siglos que hicieron todo lo posible para que desaparecieran culturas, y muchas desaparecieron por completo. Otras se resistieron y otras aguantaron. Todo lo vivió Cervantes, todo eso queda reflejado en su obra. Sin descartar hechos que dejaron huella en su piel.

[Leer completo en nuevatribuna.es]

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humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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