estamos pensando...

Salarios de ricos, salarios de pobres

La receta de menos salario, más horas de trabajo y más movilidad que nos prescriben a la mayoría no se corresponde con la que se aplican a si mismas nuestras élites económicas y financieras.

2015-04-20 18:39:00

Antón Losada, eldiario.es, 14/04/2015

Eurostat acaba de certificarlo. Los salarios españoles se alejan aún más de a media europea. Hace unos pocos años estábamos en el 76,3%. Ahora estamos en el 72%. Ganamos de media por hora un 28% menos que la media de nuestros competidores europeos. Si el objetivo era bajar todavía más los salarios para provocar la famosa devaluación interna, misión cumplida; felicidades Mariano Rajoy.  Si el objetivo hubiera sido caminar hacia un mercado laboral capaz de generar riqueza y crecimiento no podríamos alejarnos en dirección más opuesta.

Nuestro problema nunca han sido los salarios. En España únicamente los salarios nominales han subido realmente a lo largo de los últimos años. Los salarios reales lo hicieron durante la década de los ochenta. A partir de los años noventa se aprecia un cierto descenso que coincide con los años de mayor expansión económica y el inicio de los recortes y revisiones en nuestras políticas sociales. Una tendencia exacerbada durante los años de la burbuja inmobiliaria, con un descenso continuo de la media salarial real.

Hoy la mayoría gana bastante menos y una minoría ingresa muchísimo más.  Según datos  de la OIT, la media de los sueldos más altos multiplica por cuatro la media de los jornales más bajos. La OCDE nos ha señalado reiteradamente como uno de los países desarrollados con mayores desigualdades salariales, multiplicadas desde el inicio de la crisis.

Paradójicamente esta receta de menos salario, más horas de trabajo y más movilidad que nos prescriben a la mayoría no se corresponde con la que se aplican a si mismas nuestras élites económicas y financieras. Nuestros grandes ejecutivos han optado por recetarse a sí mismos justamente lo contrario de lo cuanto predican para el resto.

En plena era de la competitividad el mercado laboral de los directivos y ejecutivos de las grandes empresas españolas es todo menos dinámico. Ha evolucionado justo en la dirección opuesta a la recomendada para sus empleados: menos trabajo, más salario, menos movilidad, más blindaje y más herencia como principal medio de promoción profesional. Al parecer aquello que es bueno para el presidente de Iberdrola o de Telefónica, no resulta tan bueno para sus trabajadores. 

En 2015, los salarios medios de los ejecutivos de las empresas del IBEX multiplican setenta veces a los salarios medios de sus empleados. Durante la crisis las  diferencias han aumentado. Mientras los trabajadores reducían sus nóminas en una media de un 4 por ciento, los ejecutivos se las subían en una media del 7 por ciento. A pesar de la opacidad  que rodea el blindaje de contratos de alta dirección, sabemos  que  el 88 por  ciento de las empresas del IBEX admite su existencia, y algunos informes sostienen que se han multiplicado por cuatro durante la recesión (Informe CCOO IBEX 35, 2014).

En este mundo globalizado tan competitivo, el viejo mecanismo de la herencia continúa siendo método relevante para la selección de líderes y ejecutivos para grandes corporaciones. Ahí están  los  ejemplos  recientes  de  Ana  Patricia  Botín  al  frente  del Banco Santander, o Dimas Gimeno en El Corte Inglés. 

El mayor problema de nuestro mercado laboral no reside en los salarios paupérrimos de los trabajadores. Está en la falta de inteligencia, calidad y potencia de la oferta y demanda de trabajo. Todas las reformas laborales han perseguido el mismo objetivo: proporcionar trabajo barato a un tejido empresarial que mayoritariamente prefiere ganar mucho y rápido produciendo barato y con baja o  media  calidad.  Todas  esas  reformas  implementadas  en  nombre de la competitividad siempre han tenido un único objetivo: asegurar que resultaste más rentable depredar al trabajador.  

[Tomado de eldiario.es]

Comentarios

Escribe tu comentario

Su Comentario

Su Nombre

humor.corto

—¿Nos hacemos unas vacaciones pagadas, alcalde? —Vale, Héctor, a Cataluña. Me han hablado de una colección Bassat. —Que venga el gerente de Lienzo Norte y entre los tres seleccionamos las obras.

>
Concurso de Micrrorrelatos Avilabierta

Lo último que hemos colgado

¿Quiénes somos? - Saliendo al paso - Aviso para navegantes - Contacto