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La falta de inversión precipita a España al furgón de cola de la UE en innovación tecnológica

  • España retrocede tres puestos desde 2010 en el 'ranking' de I+D en la UE y se sitúa en el número 19 por detrás de países como República Checa, Estonia o Eslovenia
  • La asfixia presupuestaria –el recorte es del 37% desde 2009– merma la investigación básica, indispensable para que haya innovación, y favorece la fuga de cerebros

2015-05-13 01:25:10

Elena Herrera, infolibre, 09/05/2015

El físico Iván Agulló, en la Universidad de Luisiana. AACTE

España sigue instalada en el furgón de cola de la UE en lo que a innovación científica se refiere. Un informe de la Comisión Europea vuelve a poner en evidencia cómo la falta de inversión está contribuyendo a consolidar el retraso del país respecto al resto de socios europeos en el énfasis aplicado a la innovación. De hecho, el Ejecutivo comunitario sitúa a España en el puesto 19 de los 28 Estados miembros, tres peldaños por debajo del lugar que ocupaba en el informe de 2013, elaborado con datos de 2010 y 2011. Y aunque hay ciertas áreas de progreso, la realidad de los datos refleja que en España, en los últimos años, la brecha frente a la media de la UE ha aumentado a un ritmo superior que en otros países. 

El estudio Innovation Union Scoreboard [PDF en inglés, aquí] tiene en cuenta 25 indicadores y clasifica a los países en cuatro categorías en función de su apuesta por la innovación: líderes, seguidores, innovadores moderados y modestos. Pues bien, España –con una inversión anual del 1,24% del PIB, según los últimos datos publicados por el INE, de 2013– permanece en el tercer grupo, aunque ahí también pierde posiciones. Queda en el puesto siete del total de 13 países que lo integran. En el informe de 2014 estaba en el puesto tres de 11. Lo que refleja el informe es que, pese al crecimiento de la inversión española en I+D entre 2004 y 2009, la tendencia a la baja desde 2010 ha ensanchado la brecha respecto a la media europea, que estaba en el 2,02% en 2013.

La conclusión más clara es que España se mantiene entre los países que están peor preparados para trasladar al mercado los resultados de la investigación científica y técnica y que, además, queda por debajo de países que tienen PIB per cápita inferiores como República Checa, Estonia o Eslovenia. Llama la atención también que España esté sobrepasada por otros países de su entorno que también han sufrido los rigores de la crisis y de la austeridad en sus finanzas públicas como son Portugal e Irlanda. A la cabeza europea se establecen, una vez más, los países escandinavos (Suecia, Dinamarca y Finlandia) y Alemania. No obstante, la UE sigue estando por detrás de Estados Unidos y de Japón y sigue perdiendo competitividad por la influencia de países emergentes como China o Corea. 

RECORTES Y RECURSOS HUMANOS 


Entre las principales debilidades de España, según este documento, están el bajo nivel de inversión pública y privada en investigación y desarrollo, así como la escasez de ingresos por venta de patentes de alta tecnología en el extranjero. Las cifras oficiales confirman este diagnóstico. Los presupuestos públicos de I+D han caído casi un 37% desde 2009. Y la esperanza de que el sector privado tirara de la investigación ante los fuertes recortes en la inversión pública también fue una quimera. Las empresas, según los datos del INE, están apostando cada vez menos por la I+D. El último dato, de 2013, muestra un gasto de 13.233 millones de euros en la materia. En 2008 la cifra alcanzó los 19.919 millones de euros, por lo que entre ambos periodos se ha registrado un descenso de casi el 34%. 

En este contexto, los expertos coinciden en resaltar la influencia que tiene la falta de inversión en la investigación básica, que se desarrolla principalmente en organismos públicos lo que le permite ser más independiente de las dinámicas económicas. La cuestión es que, sin ella, "no hay innovación posible", dice Anxo García, catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid especializado en la aplicación de las matemáticas en las ciencias sociales. Y ahí es donde España parece tener un problema porque los recortes de los últimos años han agravado el retraso histórico que el país apenas había empezado a superar a partir de 2007. Sin ciencia básica es muy complicado que se pueda aplicar la ciencia al desarrollo tecnológico, lo que merma las posibilidades de innovar. 

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—Gracias a la automoción, Ávila prosperará por fin. —¡Qué bien, nos pondrán una fábrica nueva! —Qué va, creo llamarán Ávila a un nuevo modelo de coche.

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