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"El Estado Islámico no es el único que está destruyendo el patrimonio en Siria"

  • La ciudad de Palmira cuenta con unos restos arqueológicos excepcionales de varios miles de años
  • Pese a su situación estratégica, en el valle del Éufrates, permaneció aislada durante siglos, lo que favoreció la conservación de sus monumentos 

2015-05-25 05:12:46

Joseph Confavreux (Mediapart) Actualizada 22/05/2015 a las 20:47    

Los restos arqueológicos de la ciudad de Palmira, en una imagen de archivo. EFE

Las milicias integristas del Estado Islámico sitiaron este jueves 21 de mayo la ciudad histórica de Palmira, a 240 kilómetros al noreste de la capital siria, Damasco. Una victoria estratégica –a la que han seguido múltiples ejecuciones y otros actos violentos– que supone una grave amenaza para el patrimonio arqueológico de la ciudad.

Annie Sartre-Fauriat es profesora emérita de Historia Antigua en Francia y especialista en Oriente Medio grecorromano, además de ser la coautora de las obras Palmyre, la cité des caravanes [Palmira, la ciudad de las caravanas] y de Zénobie, de Palmyre a Rome [Zenobia, de Palmira a Roma].

Pregunta: ¿Qué representa la ciudad antigua de Palmira?

Respuesta: Cuenta con un patrimonio arqueológico excepcional, en el sentido más amplio del término. No solo es una ciudad grecorromana, aunque los monumentos que todavían siguen en pie daten del siglo I al siglo III antes de Cristo. Se trata de una ciudad que ya aparecía citada hace miles de años, por ejemplo en tablillas del siglo XIX antes de Cristo halladas en el valle del río Éufrates, en las que se alude a Tadmor [Palmira, en árabe] y cuyos numerosos restos todavía permanecen ocultos bajo la arena. No olvidemos que el 75% del patrimonio arqueológico todavía no se ha excavado. En recientes excavaciones sirio-germanas, se han hallado elementos de la ciudad helenística del siglo III antes de Cristo, pero nos podríamos remontar a mucho más atrás en el tiempo. Además del evidente riesgo que corren los monumentos existentes, el patrimonio arqueológico puede quedar arrasado. Nos veríamos privados de todo lo que nos queda por saber de la historia de la humanidad, en la que Palmira tiene una importancia primordial, no solo por su antigüedad, sino porque era un punto de encuentro de diferentes culturas.

Palmira está a mitad de camino entre el Éufrates y el Mediterráneo, en un punto de paso de las rutas que llevan, por un lado a la costa fenicia y, por otro, al Golfo Pérsico. Era un punto de comunicación fundamental, que explica que los habitantes de Palmira ejercieran de intermediarios en el comercio de productos básicos llegados de India, China y África a través del Golfo Pérsico y el valle del Éufrates, entre el Oriente y el Occidente, gracias a sus caravanas de camellos y a su perfecto conocimiento del desierto.

Siria en su conjunto es un contenedor de la historia de la humanidad que actualmente está amenazado por todas partes. Pero hay que subrayar que estas destrucciones del patrimonio no solo son obra del Estado Islámico, sino también del régimen. Sobre todo en Alepo, las fuerzas aéreas de Assad están detrás de la destrucción de las mezquitas, de los zocos, de los hammans, etc. Podemos preguntarnos cómo es posible que las fuerzas aéreas hayan dejado llegar al EI hasta Palmira, que está a 300 kilómetros de Deir ez-Zor.

P: ¿Cuáles son los principales edificios amenazados en estos momentos por el EI?

R: Hay muchos. Los más conocidos son las columnatas, una avenida de cientos de metros, más importantes si cabe por que los habitantes de Palmira han ido grabando en el fuste de las columnas los homenajes realizados a los benefactores de la ciudad, cuyas estatuas se erigían sobre las ménsulas. Tenemos ahí un corpus de textos fundamentales para reconstruir la historia de Palmira, su comercio, su funcionamiento como ciudad romana, conocer múltiples nombres y las familias de los notables que la dirigieron y la edificaron.

También hay monumentos religiosos; destaca el templo de Bel, la principal deidad de la ciudad, que se comenzó a construir en el siglo I después de Cristo gracias a los mercaderes de Palmira, enriquecidos e instalados en los puestos comerciales del valle del Éufrates y del Golfo Pérsico. Pero también el templo de Baalshamin, más modesto, aunque perfectamente conservado. Mi miedo es que los yihadistas del EI dinamiten estos monumentos, para acabar con un símbolo. Tienen medios técnicos sofisticados y sería una aberración en la que prefiero no pensar.

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