estamos pensando...

Una breve historia del linchamiento digital

Tan pronto como existió la Red aparecieron las ciberturbas, que pueden arrasar vidas por ‘crímenes’ reales o imaginarios sin recurso ni alivio posible

2015-06-20 03:09:01

José Cervera - Madrid  eldiario.es, 16/06/2015

La Springfield Angry Mob, la masa enfurecida que aparece en la película de los Simpson

Hay en la especie humana un punto oscuro, una forma de amor por las gentes propias que se expresa mediante la hostilidad a los ajenos y el rechazo al diferente. Se gradúa en círculos concéntricos que empiezan en la familia y acaban en la patria, y está perfectamente resumido en ese tópico refrán de Oriente Medio: ‘Yo contra mi hermano; mi hermano y yo, contra mis primos; mis primos, mi hermano y yo, contra el mundo’.

Sus consecuencias aparecen en fenómenos como los linchamientos de afroamericanos en los estados del Sur de Estados Unidos durante el siglo XX, el bullying, las peleas entre aficionados deportivos o las grandes manifestaciones de masas que tan bien describió Canetti. Nuestro origen familiar y tribal nos dota de un poso de xenofobia latente que con facilidad puede dar lugar al rechazo, la persecución o incluso la violencia; es la base del auto de fe o del embreado y emplumado de los tiempos antigüos. No sorprende que este tipo de comportamientos hayan reaparecido, adaptados, en la cultura de la Red.

Quizá el primer ejemplo de ciberacoso a gran escala con consecuencias reales en el mundo físico fuera el de la pareja de abogados estadounidenses formada por  Laurence Canter y Martha Siegel a partir de abril de 1994, y reúne todos los elementos clásicos más allá de los correos insultantes y la vejación en abierto, desde ataques de denegación de servicio a su proveedor de acceso a Internet, al ‘ doxing’ (la indeseable práctica de publicar datos personales como direcciones y teléfonos, seguido de acoso en el mundo real), pasando por denuncias ante organismos públicos.

Los resultados no se hicieron esperar: su proveedor de acceso (Internet Direct) canceló su cuenta tras sufrir 15 caídas consecutivas de su sistema por el DDoS (y no fue el único; fueron expulsados de varios ISP más). Las oficinas de su bufete de abogados tuvieron los teléfonos y faxes inundados de basura durante semanas. Un anónimo internauta creó un script que llamaba a su teléfono particular 40 veces cada noche e inundaba de ruido electrónico su contestador. Denuncias sobre sus actividades acabaron reactivando antiguos casos y finalmente Laurence Canter perdió la licencia para ejercer como abogado. La pareja se acabó divorciando. En suma, la incipiente Internet de 1994 arrasó sus vidas.

¿Su crimen?  Inventar el ‘spam’ comercial lanzando un anuncio a casi 6.000 grupos de noticias de USENET, una red que podríamos considerar antecesora remota de las redes sociales actuales. Para colmo presumieron de ganar dinero con ello, publicaron un libro para enseñar a hacerlo, amenazaron con demandas a quienes los criticaron y fundaron la primera compañía de ‘spam’ comercial de Internet. Habrá quien piense que se merecían lo que les pasó. Pero con independencia de lo justificado que pudiese estar, el tratamiento recibido fue un verdadero ciberlinchamiento. No iba a ser el último.

En sus tácticas, procedimientos y filosofía el linchamiento en Internet linda con comportamientos como el trolling, el  flaming o el ciberacoso, y con personalidades como el hater. A diferencia de estos casos en el ciberlinchamiento hay una causa percibida como legítima, noble y justa. No se trata de insultar o perseguir por el mero placer de hacerlo, sino con un propósito: hacer justicia al estilo ‘ vigilante’. Así es como han surgido verdaderas ‘máquinas de linchar’ como en sus orígenes el colectivo Anonymous, desde las entrañas del foro /b/ de 4Chan, o el apodado ‘Buscador de carne humana’ chino.

El doxing, o publicación de datos personales que sirven para avergonzar públicamente o para acosar en el mundo real a sus víctimas, se hizo conocido a través de acciones del colectivo Anonymous como la publicación de datos personales de 7.000 agentes policiales en 2011 o de afiliados del Ku Kux Klan en 2014.

[Leer completo en eldiario.es]

Comentarios

Escribe tu comentario

Su Comentario

Su Nombre

humor.corto

—¿Nos hacemos unas vacaciones pagadas, alcalde? —Vale, Héctor, a Cataluña. Me han hablado de una colección Bassat. —Que venga el gerente de Lienzo Norte y entre los tres seleccionamos las obras.

>
Concurso de Micrrorrelatos Avilabierta

Lo último que hemos colgado

¿Quiénes somos? - Saliendo al paso - Aviso para navegantes - Contacto