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La literatura como profanación

La polémica entre la viuda de Borges y el escritor Katchadjian a cuenta de 'El Aleph engordado' nos anima a revisitar la frontera entre el homenaje y el plagio

2015-07-06 01:02:22

Eva Orúe infoLibre,  05/07/2015

Jorge Luis Borges, 'warholizado'. GISELA GIARDINO

Tal vez conocen la historia. En 2009, el escritor argentino Pablo Katchadjian decidió experimentar con el cuento probablemente más popular de Jorge Luis Borges, El Aleph. No era la primera vez que intentaba algo así, años antes se había atrevido a modificar la estructura genética del poema Martín Fierro: recolocó sus 2.316 versos por orden alfabético.

En el caso de El Aleph no se trataba de ordenar sino de engordar. Tal cual: añadió 5.600 palabras a las 4.000 del texto y publicó el resultado con un título inequívoco, El Aleph engordado (Imprenta Argentina de Poesía. Lo puedes leer aquí). Se editaron apenas 200 ejemplares para que los paladares exquisitos de la literatura, César Aira entre ellos ("El Aleph podría seguir engordando indefinidamente, como el zapallo que se hizo cosmos de Macedonio Fernández, hasta llenar todos los estantes de todas las bibliotecas del mundo"), degustaran la delicatessen.

Pero el plato se le indigestó a la viuda. "Cuando yo me enteré de la existencia de ese libro y cuando vi de qué se trataba, evidentemente, se inició un juicio", explicó María Kodama. "Él ha robado la propiedad intelectual, él no ha pedido permiso, él ha hecho lo que ha querido... una estupidez".

Nota no menor: en Argentina, el plagio se castiga con hasta seis años de cárcel.

Ni en sus peores sueños

Ni que decir tiene que Katchadijan se ha defendido. Admite que en su labor hay "algo de profanación, en el sentido de que la profanación es llevar algo de vuelta al mundo de los hombres. Tomar algo que estaba puesto del lado de lo sagrado y traerlo de nuevo. Todas las profanaciones exigen un ritual, y el ritual siempre tiene que ver con el juego". Recalca que eligió El Aleph y, antes, el Martín Fierro porque son obras que admira, y con la idea de "trabajar un poco con la memoria del lector". Y subraya en que los suyos "son textos que tienen autonomía, aunque conocer los originales le pueda dar una capa más de sentido".

Unos argumentos compartidos por muchos, que se agrupan en una página de Facebook y un blog abiertos a nuevas adhesiones.

El Katchadijan español

Lo que está ocurriendo en Argentina trae inevitablemente a la memoria el suceso protagonizado por la misma Kodama al enterarse de la osadía de un español, Agustín Fernández Mallo, autor de El hacedor (de Borges), 'remake'.

¿Homenaje o plagio?

¡Homenaje!, clamaba Fernández Mallo, al tiempo que subrayaba que el 98% del libro era material original. "El libro podrá gustar más o menos, pero nadie puede atacar el remake, porque toda la literatura que hizo Borges es un remake. Se dedicó a reescribir la historia de la literatura, desde Homero a novelas de serie B de ciencia ficción", declaró antes de que estallara el escándalo.

¡Plagio!, protestaba la administradora de los derechos de autor de Borges, quien sin apenas despeinarse consiguió que Alfaguara retirara la obra de las librerías.

[Leer completo en infolibre.es]

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