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Vida del fracasado con más éxito literario del mundo

El profesor Cory MacLauchlin publica Una mariposa en la máquina de escribir (Anagrama) la biografía más completa de John Kennedy Toole, autor de La conjura de los necios. Toole se suicidió en 1969 tras no conseguir publicar la novela que ganó en 1981 el Pulitzer y ha sido traducida a 37 idiomas.

2015-07-14 11:29:55

Paula Corroto, el diario.es, 10/07/2015

El personaje de John Kennedy Toole, Ignatius Reilly

John Kennedy Toole (1937-1969) estaba destinado para el éxito. O al menos, eso es lo que él pensó siempre. Desde su primer libro, la juvenil La biblia de neón, hasta el archifamoso La conjura de los necios, que le valió el premio Pulitzer en 1981. Eso sí, doce años después de haberse suicidado asfixiándose en su coche tras tapar el tubo de escape en Biloxi, entre la bruma del Missisipi y tras no conseguir publicarlo nunca en vida.

Porque Toole arrastraba una condena. Que era suya, de su propia mente, de su carácter, pero que había sido alimentada por su madre Thelma, una mujer que siempre deseó que su hijo triunfara. Y eso es lo que él más deseó en el mundo y lo que nunca consiguió en vida. La suya, por tanto, podría ser la historia del gran fracasado. Y, sin embargo, logró uno de los premios literarios más importantes del planeta. La gran paradoja surrealista. Pura literatura que daría para otra novela.

Eso es lo que ha escrito ahora Cory MacLauchlin, escritor y profesor de literatura en Una mariposa en la máquina de escribir (Anagrama), la que se ha considerado la más completa biografía de Toole en los últimos tiempos y para la que rastreó su archivo en Nueva Orleans -que se salvó de milagro del huracán Katrina- y consultó con amigos y ex parejas del creador de Ignatius Reilly, ese personaje sarcástico, antihéroe, que veía más allá que cualquier otro –quizá un trasunto de sí mismo como genio- y que está en la cima de los caracteres literarios con voz propia de todos los tiempos.

Malditismo literario

La historia de Toole no es desconocida. Es uno de esos malditismos que fascinan desde hace años a cualquier lector que se haya adentrado en La conjura de los necios. MacLauchlin lo que ha intentado es arrojar luz sobre por qué tenía ese sentimiento de fracaso cuando fue una persona muy amada por sus colegas profesores, por sus alumnos y amigos. Un tipo que sabía jugar con el humor, "que quería que todo el mundo se riera, él no se reía de los demás, no buscaba que te sintieras ofendido, sino más bien honrado por ello", afirma Cory. Después, con el rechazo de la novela, aquello se acabó. "Entró en una especie de depresión, tenía dolores de cabeza constantes y seguramente una especie de esquizofrenia no diagnosticada", refrenda este profesor de Literatura.

El jueves precisamente se celebró en Madrid el día de Ignatius Reilly en La Casa del Lector con la proyección del documental dirigido por Joe Sanford, John Kennedy Toole. The Omega Point, y después con una conferencia del propio MacLauchlin. En la cinta audiovisual, en la que aparecen varios de sus amigos y también declaraciones de la madre, que fue quien lucharía para que el manuscrito fuera finalmente publicado, no se deja lugar a dudas: su progenitora le creó y también le destruyó. Fue por ella por quien envió el manuscrito de La Conjura a Robert Gottlieb, editor de Simon & Schuster, una de las editoriales más importantes, y también fue ella quien le conminó a creer que era una verdadero genio. Y aquella historia, una obra maestra. También había una cuestión económica detrás: la familia pasaba por apuros y aquel libro podría salvarles a todos de la miseria. Toole, como poco, tenía que intentarlo.

Un hombre derrotado

MacLauchin se decidió a escribir la biografía porque, aparte de que La Conjura le obsesionaba, quería un libro que abarcara toda la vida de Toole y que no cayera en el sensacionalismo –por ejemplo, en ocasiones se ha dicho que estaba traumatizado por su homosexualidad no reconocida-. Para ello se entrevistó con muchos de sus amigos de la infancia quienes ya le contaron algunas rarezas del escritor. "Por ejemplo, le fascinaban los anuncios de los años cincuenta sobre cremas de afeitar en los que el eslogan era 'bebe, conduce y quema una vida'. Él era de Nueva Orleans y desde adolescente quiso escribir una novela sobre el sur de EEUU en el que se conjugara la religión, la banca rota y asesinatos, aunque de esto nunca se supo nada", cuenta MacLauchlin. Para el profesor, ya había una mecha a lo que sería su vida después con lo que ocurrió con La biblia de neón: "Envió la novela a un concurso pero no lo ganó. Entonces guardó el manuscrito en un cajón y no lo volvió a sacar nunca más".

[Leer completo en eldiario.es]

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