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La ruleta rusa en la educación pública

¿quién es el siguiente?

Los profesores interinos deben presentarse a oposiciones cada dos años, jugándose su futuro en cada ocasión

2015-08-03 18:15:46

Como resultado, en muchos centros la plantilla docente cambia cada año, lo que afecta a la metodología y a la relación con alumnos y familiares

Cristina Zazo, que vive esta situación, reivindica plantillas sólidas, continuas y completas, que garanticen la calidad en el ejercicio de la profesión y en la educación impartida

Juventud Sin Futuro - Cristina Zazo Simoes, eldiario.es, 29/07/2015 -

Una de las protestas de la Marea Verde en defensa de la educación pública.

Acabo de presentarme por quinta vez a las oposiciones de magisterio en la Comunidad de Madrid. Oposiciones que han jalonado una década en la que mis objetivos y mis derechos como trabajadora en la educación pública han ido mermando y pudriéndose, hasta convertirse en simples elementos víctimas de un juego bastante parecido al de la ruleta rusa. Un juego en el que si no apruebas cada dos convocatorias pierdes tu futuro y tu pasado, porque literalmente desapareces de la lista, ya no sirves, ¡fuera! Así que, de acuerdo con el sistema planteado a día de hoy, cada dos años el interino paraliza su vida, familia, hobbies, formación, etc, para volver a demostrar una vez más lo que ya ha hecho en otras ocasiones.

No solo el proceso selectivo es injusto y aleatorio, sino que, además, debes asumir que, si consigues continuar en el juego, tu contrato empieza una vez haya comenzado el curso y termina inmediatamente en junio. Lo que implica que cada año cambias de centro, de alumnos e incluso de localidad, y los niños y sus familias ven cómo los profesores van variando año tras año en el mejor de los casos, porque en el peor pueden incluso encadenar hasta 4 o 5 en el mismo curso. Todo esto repercute de manera directa en la calidad de la enseñanza, sobre todo en edades tempranas, donde el apego al maestro está bastante relacionado con la estabilidad emocional de los alumnos.

Hay tantas plazas sin cubrir que en la mayoría de los centros la mitad de la plantilla son maestros interinos, por lo que cada año el equipo docente cambia, y con él las decisiones sobre la metodología, las relaciones con los familiares, la disposición de los recursos, etc.  En definitiva, todos los años, tanto los docentes como los alumnos y familiares pasamos por un proceso innecesario, tedioso y contraproducente que hace mella en la calidad de la educación pública, al no convocar las plazas necesarias para cubrir las vacantes que tiene el actual sistema educativo.

Todos los años tanto docentes como alumnos y familiares pasamos por un proceso innecesario, tedioso y contraproducente que hace mella en la calidad de la educación pública, al no convocar las plazas necesarias para cubrir las vacantes que tiene el actual sistema educativo.

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humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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