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Venecia, Ciudad Ducal, ciudad infernal

Los cruceros y las construcciones polémicas reabren el debate de los excesos en turismo

2015-08-30 18:41:07

Milena Fernández Venecia 27 AGO 2015 - 00:02 CEST

Una de la exposición 'Monstruos marinos' en Venecia, censurada por el alcalde la ciudad, Luigi Brugnaro. / Gianni Berengo

¿Es aún Venecia un paraíso? ¿Es Venecia ya un infierno?

Edén para quien aún logra perderse entre la bruma de sus puentes, canales y plazuelas y averno temible para los locales y para los visitantes asiduos que ya se han cansado de batallar contra la muchedumbre, la Ciudad Ducal reabre con más fuerza que nunca su eterno debate en torno a la posible muerte lenta por:

1- masificación

2- feísmo

3- invasión (la de los llamados monstruos marinos, esos gigantescos trasatlánticos que recurrentemente cruzan la laguna con miles de viajeros a bordo).

Las potentes imágenes del reportaje fotográfico Monstruos marinos en Venecia del gran fotógrafo italiano Gianni Berengo Gardin debían haber sido colgadas en las paredes del Palacio Ducal a partir del 18 de setiembre. Pero cuando todo estaba listo —incluso el catálogo en impresión— el nuevo alcalde de la ciudad, el derechista Luigi Brugnaro, frenó todo.

La noticia fue recibida por Berengo como un mazazo. El fotógrafo genovés de 85 años cuenta que en su larga y prestigiosa trayectoria nunca antes un trabajo suyo había sido censurado. “Primero me enfadé mucho, pero ahora la rabia se ha tranformado en satisfacción, porque por fin se habla del tema de los grandes cruceros en Venecia, y esa era mi intención. He querido denunciar el peligro que significa el tráfico de los monstruos marinos delante de la cuenca de San Marcos y el Canal de la Giudecca, cuyas dimensiones son exageradas con respecto a los edificios venecianos. Me pregunto qué pasaría si uno de esos barcos gigantes colisionase con una iglesia o palacio”, declara por teléfono a EL PAÍS Berengo desde su casa veraniega en Génova.

El reportaje Monstruos marinos en Venecia fue realizado en el verano de 2013, cuando el centro para la fotografía por excelencia en Venecia, Fundación Tre Occhi, le dedicaba una antológica. Entonces, Berengo, autor de 250 libros y ganador en 1963 del World Press Photo, tenía 83 años, y según narra, se levantaba a las cinco de la mañana para retratar la entrada y salida de los cruceros a la vieja urbe. La muestra ahora censurada ya pasó por Milán, donde estuvo expuesta en la sede del Fondo para el Ambiente Italiano.

El alcalde Brugnaro ha suprimido la exposición porque, a su juicio, crea una imagen negativa de Venecia. “Las fotos de Berengo dan una visión unilateral del tráfico de las grandes naves”, comenta a este diario el portavoz del alcalde, Fabio Fioravanti.

El tema de las cruceros es una patata caliente en Venecia. En las próximas semanas, el Ministerio del Ambiente, en Roma debe decidir si acepta o no la propuesta del presidente del Puerto de Venecia, Paolo Costa, viejo lobo de mar, exalcalde de la ciudad y ex ministro de transportes. Para evitar que los cruceros transiten delante del Palacio Ducal, Costa propone excavar un inmenso canal en medio de la laguna. Sin embargo, los daños para ésta serían irreversibles, advierten los expertos. La idea satisface al actual alcalde, quien ha propuesto a Berengo exponer las fotografías bajo la condición de que, en la misma manifestación se haga buena publicidad del nuevo canal para el tráfico de los monstruos marinos. Berengo ya ha dado su respuesta: ni hablar.

[Leer completo en elpais.com]

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