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El Divino llega, la Melancolía viaja

La gran exposición de Luis de Morales en el Prado coincide en el tiempo con una mucho mejor que, sin embargo, no pisará la capital

2015-10-04 03:03:58

Melancolía sale del Museo Nacional de Escultura de Valladolid para continuar luego a Valencia y Palma de Mallorca

J.M. Costa. eldiario.es, 02/10/2015 -

'El nacimiento de la virgen', Luis de Morales (1560 - 1570)

Hay exposiciones que un museo público debe hacer casi como obligación documental y otras que nacen de una idea no tan evidente ni necesaria pero ponen la piel de gallina y explican el sentir, ya no de un artista, sino de toda una época. Estos vienen a ser el caso de la recién inaugurada exposición con la que el Prado homenajea la obra de Luis de Morales (alias “el Divino”) y de Melancolía, que el día 12 cierra sus puertas en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid para continuar luego a Valencia y Palma de Mallorca.

Luis de Morales, nacido en Badajoz (o en Plasencia, dependiendo del catálogo) a principios del XVI (1510-11), fue uno de los pintores españoles de mayor éxito hacia mediados de ese siglo. En realidad se sabe bastante poco de su vida. Algún documento coetáneo dice que estudió en el taller de Pieter Kempeneer (rebautizado como Pedro de Campaña), pintor flamenco establecido en Sevilla en 1537 y que permaneció allí hasta 1562. Esto ha resultado siempre un poco extraño, puesto que para la llegada de Kempeneer a Sevilla, Juan de Morales tendría en cualquier caso más de 25 años, un poco mayor para entrar de aprendiz de oficio y en el taller de un recién llegado casi de su misma edad.

También se especula con que viajara a Portugal, otra tierra relacionada de siempre con Extremadura e incluso es posible que visitara Italia, más en concreto Milán. Pero todo esto son suposiciones de las cuales solo cabe deducir una certeza: Juan de Morales ejerció su profesión en Extremadura y se encontró inmerso en un mundo pictórico dominado por el manierismo italiano. Hasta Kempeneer, su presunto maestro, había adoptado ese estilo durante su (bien documentada) estancia en Italia. Es raro que su obra conocida comenzara casi a mediados de siglo, cuando ya contaría unos cuarenta años. Nada precoz parece, al menos como maestro.

Así las cosas, sabemos de cierto que Morales se estableció hacia 1539 en Badajoz, entonces una ciudad importante en plena tierra de re- y conquistadores. Y que desde allí desarrolló toda su actividad, aunque viajando con frecuencia para concertar, realizar y entregar encargos de numerosas ciudades y pueblos, la mayor parte en la zona de Extremadura.

Para el nacimiento de la España que surgió de la unificación de Reinos y del descubrimiento de América, la población de Extremadura había ido cayendo en la pobreza, al menos desde la conquista cristiana de la antigua taifa de Badajoz, allá por 1227. A cambio hubo burgueses, nobles de extensos latifundios y más tarde lo que luego se llamaría indianos. Se construyeron palacios, monasterios, iglesias… una ciudad como Plasencia tenía y tiene dos catedrales adosadas. Había mucho trabajo potencial y de prestigio para un pintor de la zona.

Divino, oportuno y peculiar Morales

Luis de Morales, quien pertenece a una tradición de artistas divinos que comienza en Miguel Ángel, aparece como uno de los principales en una amplísima nómina de pintores del XVI en España que trabajaban desde la periferia, a falta de una corte estable que comenzaría solo con Felipe II, ya mediada la vida del pintor.

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–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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