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El turismo tiene también un límite

El nuevo director de la Alhambra: "El turismo tiene también un límite que, si se rebasa, empieza a ser depredador". Reynaldo Fernández, medievalista, organista y musicólogo, asume la dirección del monumento más visitado de España con talante conciliador, las ideas claras y la pretensión de hacer del lugar un entorno de disfrute cultural para la ciudadanía.

2015-10-05 16:58:28

Quisiera que los ciudadanos "consideren la Alhambra como algo suyo", lo cual "supone que se le ofrezcan posibilidades".

Ha compartido su visión "democrática" de la gestión: "La gestión no está para hacer lo que a uno le da la gana"

Miguel A. Ortega Lucas, eldiario.es, 03/10/2015

Se ha quedado sin vacaciones: "ni un día", asegura. Suele comer "como pronto" sobre las cinco de la tarde. Y no entiende de fines de semana porque si cae visita institucional, ahí tiene que estar él, como suele ser preceptivo en un cargo como el que ha asumido. Reynaldo Fernández Manzano, 56 años, es desde el pasado julio el nuevo director del Patronato de la Alhambra; o, dicho de otra forma, el máximo responsable de la gestión del monumento más visitado de España y uno de los más célebres del mundo, en sustitución de la dimisionaria María del Mar Villafranca. Nada difícil imaginar las ambiciones (palaciegas) que tal puesto debe de despertar en más de uno, pero por una vez no hubo apenas discusión entre los distintos entes del jurado: Ayuntamiento de Granada (PP), Junta de Andalucía (PSOE), Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (PP) y Universidad de Granada estuvieron de acuerdo en el nombramiento de este socialista de carné con  brillante currículum académico. Quizás porque un medievalista (y más cosas) doctorado en la historia de Al-Ándalus debe de saber bien qué terrenos está pisando aquí, y en qué jardines se mete.

Se ha quedado sin tiempo para él: otro daño colateral de esa "guerra del tiempo" en la que, dice, vivimos inmersos, con un sistema en el que "todo está programado para que no se tenga tiempo, porque el tiempo te permite crear, pensar…". Aunque en su caso –sea por temperamento, por compromiso, o por ambos– tal cosa parece no hacer mella en absoluto. Al revés: le confirma los mimbres sobre los que pretende desarrollar su gestión: hacer de la Alhambra, precisamente, un lugar para la ciudadanía en que no sólo existan las visitas apresuradas, sino una suspensión del tiempo más acorde con el espíritu de esta fortaleza roja que, al fin y al cabo, lleva ahí mil años (mil), y sin estresarse. Mientras tanto, casi 2 millones y medio de personas la visitan cada año, caigan picas, chuzos de punta o 40 grados a la sombra.

Sabrá que muchos vecinos de Granada tienen la sensación (o la certeza) de que hace mucho que se gobierna de espaldas a la ciudadanía, priorizando justo ese turismo cuyo centro neurálgico es la Alhambra; la idea de que el casco histórico es un decorado muy bonito que esconde una ruptura del tejido social alarmante, en el Albaicín por ejemplo. ¿Comparte esta visión?

Sí. Hay un mito de que el turismo puede hacer que una ciudad progrese indefinidamente, y no es cierto: el turismo tiene cosas positivas y otras negativas que hay que intentar evitar. No es la panacea que lo resuelve todo. En una sociedad moderna también se debe apostar por industrias del conocimiento y otro tipo de recursos que hagan que la ciudad crezca. El turismo tiene también un límite que, si se rebasa, empieza a ser depredador, a destruir el propio patrimonio y la convivencia de la ciudad (está el caso de Venecia por ejemplo, donde se ha llevado a la población casi a una ciudad paralela y a una estructura nada deseable). En ese sentido sí que hay que ordenarlo y primar la convivencia. Lo más importante es la relación de los ciudadanos de un sitio con el patrimonio, y cómo ordenas también otras fuentes de ingresos para que la ciudad progrese.

[Leer completo en eldiario.es]

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humor.corto

—Gracias a la automoción, Ávila prosperará por fin. —¡Qué bien, nos pondrán una fábrica nueva! —Qué va, creo llamarán Ávila a un nuevo modelo de coche.

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