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Vamos a necesitar un museo más grande

La Cartuja de Sevilla, actual sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, es la joya de la corona museística de la comunidad andaluza.

2015-10-18 18:31:54

Publicado por Cristian Campos, JOT DOWN, 14-10-2015

Ilustración de Florencio Arias

 

Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), Sevilla

Muy pocos de los visitantes que pasean por las salas y los pasillos del antiguo monasterio de la Cartuja de Sevilla, la actual sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, son conscientes de que este museo, la joya de la corona museística de la comunidad andaluza, empezó su andadura como un hijo repudiado cualquiera: sin cama en la que dormir (la reforma de las Atarazanas, que estaban destinadas a convertirse en su emplazamiento definitivo, nunca se llevó a cabo) y heredando los zapatos, es decir las colecciones, de sus hermanos mayores. Algo que, en cualquier caso, encaja a la perfección con la voluntad declarada del CAAC de convertirse en un vagabundo a tiempo parcial. En «un museo sin paredes» cuyas exposiciones escapen de los grandes salones de la Cartuja para viajar por todo el territorio español.

Uno de esos hermanos mayores, de hecho el mayor de todos, fue el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla, inaugurado en 1970 y obra de los arquitectos y artistas José Ramón Sierra, Francisco Molina, Gerardo Delgado y Víctor Pérez Escolano, que se convertiría con apenas veinticuatro años en su primer director. El Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla fue, dicho rápido y claro, uno de los primeros experimentos de la dictadura franquista con la modernidad. Un meter el pie en el agua de la bañera del arte contemporáneo para catar en primera persona si este quema tanto como aparenta o no es tan fiero el león como lo pintan. De ahí que el experimento se llevara a cabo en Sevilla, que a fin de cuentas es periferia, y no en Madrid, donde ya tenían un museo de arte raro (el Nacional de Madrid) y donde un segundo amenazaba con abarrotar la capital de poetas, bohemios y librepensadores. En 1971, el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla organizó la primera exposición sobre cómics que se veía en una institución pública en España. Tan sobrecogedora fue la experiencia que las autoridades franquistas se apresuraron a santificar el reciento tras la clausura de la exposición metiendo una cruz de mayo en sus salas. Aparentemente, los responsables de la cosa niquelaron el exorcismo porque a día de hoy Satán sigue sin aparecer por la iglesia de San Hermenegildo. O quizá lo que ocurre es que a Satán no le gusta el cómic y que la santificación fue entonces innecesaria. Daño, en cualquier caso, no hizo: ante la duda, nunca viene mal un exorcismo.

En 1997, los fondos del Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla fueron trasladados al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, donde continúan en la actualidad.

Nace el CAAC

El CAAC cumple en 2015 veinticinco años, aunque la efeméride requiere contexto. El museo en sí fue creado en 1990, pero se inauguró el 1 de enero de 1998. Hasta ese momento, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo era, como explicó su actual director, Juan Antonio Álvarez Reyes, al diario ABC, «un museo que iba conformando una colección y que la mostraba en diferentes puntos de Andalucía». A pesar de los vaivenes iniciales, el CAAC acabó recalando en la Cartuja y formando parte de esa primera hornada de museos de arte contemporáneo creados en democracia y a la que también pertenecen el IVAM, el MACBA y el Reina Sofía. Son los museos que han abierto las puertas del presupuesto público y marcado el camino a todos los que han llegado después. Un camino opuesto al recorrido sin ir más lejos por la ciudad de Málaga, centrada en proyectos muy espectaculares y mediáticos, y más en la sintonía de las grandes franquicias de museos europeos abiertas en los países del Golfo que en la labor lenta pero constante de museos como el CAAC.  

A las obras recibidas desde el Museo de Arte Contemporáneo (Torner, Millares, Dokoupil…) se sumaron a lo largo de los años las que la Junta de Andalucía llevaba adquiriendo de varios artistas contemporáneos andaluces desde 1984, además de las que el mismo museo empezó a comprar en 1991. La colección completa del CAAC, que en la actualidad ronda las tres mil piezas, se presentó en 2000 e incluye obras de Bill Viola, Francis Bacon, Txomin Badiola, Equipo 57, Patricia Dauder, Luis Gordillo, Ana Mendieta, Albert Ràfols-Casamada, Daidō Moriyama, Xavier Miserachs, Elena Asins y Soledad Sevilla, entre muchos otros. Además, a la colección se suman cada año decenas de obras donadas o depositadas. Solo en 2012 se añadieron al fondo cuatrocientas ochenta y cuatro obras de cincuenta y un artistas, donadas por sus propios autores o por coleccionistas. Entre ellos, José Soto, Ignacio Tovar, Juana de Aizpuru, Jacobo Cortines y Guillermo Pérez Villalta.

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–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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