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Internet garantiza el acceso al conocimiento

“Internet debe convertirse en un bien común ya que garantiza el acceso al conocimiento”.

2015-10-18 18:32:20

Los llamados "bienes comunes" se caracterizan por la gestión ciudadana de los mismos, a diferencia de lo que ocurre con los servicios públicos.

El jurista italiano considera que estos bienes comunes implican sobre todo "igualdad y solidaridad"

Joseph Confavreux (Mediapart)

El jurista italiano Stefano Rodotà

 

El referéndum sobre la gestión del agua, celebrado en 2011 en Italia, en el que los ciudadanos votaron masivamente en contra de la privatización y se manifestaron a favor de una redefinición en profundidad, tanto desde el punto de vista jurídico como práctico, del servicio público del agua, ¿abrió una nueva etapa a favor de la politización del concepto de “bien común” en Europa?

Al menos así lo que quiere creer Stefano Rodotà, jurista y político italiano, que ha presidido una ambiciosa comisión que tiene como objeto reinventar el concepto de servicio público, hasta llegar incluso a invertir la lógica del beneficio y de la propiedad.

El que fuera presidente de la agencia italiana de protección de datos se dedica en estos momentos en cuerpo y alma a los desafíos políticos de internet y a su definición como “bien común”, pero avisa de que el “uso excesivo de la expresión “bien común” corre el riesgo de quedar vacía de contenido” e insta a vincularla con los derechos fundamentales de las personas.

La entrevista se llevó a cabo en París, donde Stefano Rodotà ha participado en el Festival francófono de los comunes, que se celebra del 5 al 18 de octubre.  

Pregunta: El concepto de “bien común”, ¿cómo ha arraigado en el panorama político italiano?

Respuesta: El desarrollo del concepto de bien común no es exclusivo de Italia, pero sí que es el país donde el debate se ha planteado de un modo más preciso. Esta expresión ha estado ausente del debate público y apenas ha merecido el interés de los políticos, a pesar de que se otorgó el premio Nobel a Elinor Ostrom por sus estudios sobre la gobernanza de los bienes comunes. Pero la agenda política se vio alterada en 2011 tras la celebración del referéndum del agua como “bien común”, en el que 26 millones de italianos votaron en contra de la privatización de la gestión del agua, para evitar que se sometiese a la lógica de la búsqueda de beneficios. Pero es verdad que, en la práctica, los bienes comunes son limitados, aunque Italia se sitúe a la vanguardia de Europa. Por ejemplo, en Bolonia, los ciudadanos negociaron con el ayuntamiento la gestión de espacios públicos abandonados. En Roma, estudiantes y residentes se movilizaron en contra del proyecto de los propietarios de un teatro cine, que querían convertir en apartamentos, para mantener la finalidad cultural y social del local, gestionándolo ellos mismos.

La comisión que presidí, creada en 2007 por el ministro de Justicia, del Gobierno de Prodi, propuso la reforma general del concepto de “bien público” para responder mejor a las necesidades de los ciudadanos. Aunque si bien las conclusiones de esta comisión (todavía) no se han materializado en una ley, el Tribunal Constitucional italiano ha reconocido algunos bienes como “bienes comunes”, por ejemplo determinadas zonas de pesca. Existe por tanto ya una forma de legitimación jurídica de la noción de “bien común” y de lo que se trata es de ampliarla.

Sin embargo, las propuestas de esta comisión han suscitado muchas reticencias, tanto procedentes del ámbito privado como del ámbito público. El proyecto de ley que emanó de la comisión que yo mismo presidí todavía tiene que recibir el visto bueno del Senado, lo que debería derivar o bien en una iniciativa política o bien en una verdadera movilización social. No obstante, esta ley es necesaria para obligar a crear las condiciones necesarias para que los ciudadanos se encarguen de la gestión directa de los bienes comunes.

P: ¿Qué diferencia hace entre bien común y servicio (o bien) público?

R: Un servicio público no implica la intervención directa de los ciudadanos. Un bien común comporta que los ciudadanos son los protagonistas de la gestión de éste. Esto requiere plantearse saber y poder identificar a la comunidad que debería gestionar los bienes comunes, algo que resulta más fácil en el caso del agua que en el caso de internet, por ejemplo, porque la configuración de una gestión de proximidad de un espacio físico no es la misma que la de la gestión que hacen sus usuarios de un espacio de conocimientos en el que hay importantísimos intereses privados como sucede con internet.

[Leer completo en infolibre.es]

 

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