estamos pensando...

Este otoño irás a la ópera

Si siempre quisiste empezar con la ópera y no sabías por dónde empezar, Patricia Godes te desgrana las dos grandes temporadas de ópera del Estado Español

2015-10-19 19:13:31

Patricia Godes, eldiario.es, 17/10/2015

Dutch National Opera | Benvenuto Cellini por Terry Gilliam

 

La ópera es un género de muchos milagros: las enfermas terminales agonizan soltando sus mejores y más potentes trinos, los padres asesinan a sus hijas cantando a pleno pulmón y los más salvajes dramas de honor y celos tienen lugar en cualquier patio de vecinos. El melodramma y las voces sobrehumanas conforman una tradición que lleva en sus genes la necesidad de destrozar tabúes y provocar escándalos. Cualquier representación de ópera puede terminar como el rosario de la aurora pero también puede elevarnos a un estado catártico que cambiará nuestra vida para siempre. Lo habitual no es ni lo uno ni lo otro, pero la posibilidad de llegar a disfrutar de uno de esos momentos sublimes es lo que todavía nos anima a hacer colas interminables y gastarnos el dinero que tanto nos cuesta ganarnos.

Los escenarios naturalistas del teatro tradicional cayeron en desgracia en la ópera después de 1951, cuando Wieland Wagner se enfrentó a la ruina del Festspielhaus de Bayreuth con juegos de luces y sombras y escenarios profundos, místicos y minimales. En 1963, Grace Bumbry, soprano afro-americana, interpreta a Venus en Tannhauser haciendo temblar barreras raciales y estereotipos. En los años 70, Patrice Chéreau propone sus incoherencias espacio-temporales y hace que desintegren todas las reglas. En realidad se trataba de demostrar a los fans de Pink Floyd y de Miles Davis que la ópera no era cursi, ni facha, ni mucho menos anticuada. El grito de guerra de los directores de escena sigue siendo: ¡Abajo la ñoñería! Se impone el levitón, un arma muy eficaz para abrir mentes y superar prejuicios.

Lo que ves es lo que hay

¿Qué es lo que podremos ver en las dos grandes temporadas de ópera del Estado Español? ¿A qué nos enfrentamos? ¿Cuántas levitas y uniformes nazis lucirán los cantantes? ¿Cuántos desplantes deberá soportar el paciente espectador con la excusa de la modernez operística? Por una vez, el piensa mal y acertarás, falla dado que van a tener lugar dos estrenos  muy modernos y muy innovadores que tienen muy buena pinta.

La Flauta Mágica mozartiana en versión de Barrie Kosky con el grupo teatral británico 1927 se estrena enero en el Real y en julio en el Liceu. Una pantomima que convierte el conocido cuento de hadas en una película de cine mudo tipo Chaplin o Keaton, con letreros, recortables, marionetas y los típicos juegos de sombras y luces. Toquecillos de cabaret y de dibujos animados y aplicaciones inéditas de la tecnología a la escena. El montaje se estrenó en la Komische Oper de Berlín y ha recorrido muchos escenarios. Sorprendente, alegre, nuevo y muy bonito. La única crítica es que puede descentrar la atención de algunos de los más bellos momentos musicales de la historia. Se estrena enero en el Real y en julio en el Liceu.

El otro gran acontecimiento es el estreno en Barcelona de Benvenuto Cellini de Berlioz en la versión de Terry Gilliam con dirección musical del titular del Liceu, Josep Pons. Una ópera que suele representarse poco y una puesta en escena extravagante, abigarrada y valientemente kitsch. Con gigantes, cabezudos, acróbatas y malabaristas, se cuenta la historia del escultor y orfebre y sus peripecias y persecuciones mientras crea su Perseo con la cabeza de Medusa durante el Carnaval romano. Mucho movimiento, gran sentido del espectáculo y… sospechamos total distracción respecto al hecho musical.

[Leer completo en eldiario.es]

Comentarios

Escribe tu comentario

Su Comentario

Su Nombre

humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

>
Concurso de Micrrorrelatos Avilabierta

Lo último que hemos colgado

¿Quiénes somos? - Saliendo al paso - Aviso para navegantes - Contacto