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Teatro tricolor para recuperar la memoria

La compañía Trinchera Teatral estrena en España una trilogía sobre la represión, la lucha y el exilio en la Segunda República

2015-12-14 02:09:17

Las cinco integrantes del grupo acaban de regresar tras años de trabajo en Argentina: "Aquello es otro mundo en memoria histórica"

Clara Morales, infolibre, 07/12/2015

La compañía Trinchera Teatral en 'Granos de uva en el paladar'. AKIRA PATIñO

En diciembre de 2013, en el Teatro del Picadero de Buenos Aires, ficción y realidad se encontraron. Sobre el escenario de esa sala bombardeada por la dictadura militar y reconstruida hace solo tres años estaban las cinco mujeres de la compañía Trinchera Teatral. Representaban Granos de uva en el paladar, un relato de la represión franquista, de las cárceles, las humillaciones, los fusilamientos. En el público estaba Ascensión Mendieta, que con 88 años llevaba dos días declarando ante la justicia argentina para tratar de esclarecer el asesinato de su padre durante la guerra. Sus aplausos fueron los más dulces de todos.

Hace unos días, la codirectora de la obra, Zaida Rico, volvió a ver a Mendieta, esta vez en televisión. La mujer al fin podía contar, en El Intermedio, que tras años de lucha es posible que después de la Navidad un juzgado ordene la exhumación de los restos de su padre, todavía en una fosa común. Rico lloraba: "Qué bonito que esta obra me haya dado la posibilidad de dedicarle la función a gente como ella que sigue peleando incluso con 90 años, y qué bonito que esa mujer hoy tenga esta noticia. Qué bonito que dentro de tres días esté defendiendo de nuevo este trabajo". Su Trilogía republicana, iniciada por la obra que entonces vio Mendieta, llega por primera vez a España tras años de trabajo en Argentina (hasta el 20 de diciembre en la madrileña Sala Mirador). 

La compañía, formada por cinco actrices españolas que cruzaron sus caminos en Buenos Aires, tiene un nombre revelador: la trinchera desde la que han combatido la desmemoria sobre el ideal republicano y los crímenes franquistas. Cada una de sus obras nombra una rama de esa genealogía perdida: Granos de uva en el paladar tiene el rojo de la memoria de los crímenes; Pinedas tejen lirios toma el amarillo de las acotaciones de Lorca sobre Mariana Pineda y homenajea la lucha de las Pinedas del siglo XX; el morado de Auroras sigue en su exilio a los niños de la guerra. Lo que nació como una breve colaboración —Zaida Rico llamó entre lágrimas a la cocreadora Susana Hornos, una noche, después de leer los relatos dedicados a su abuela: "Tenemos que hacer algo con esto"— se ha convertido en un proyecto vital y artístico que cumple cinco años.

Una militancia creativa

Y los cumple en España. Las cinco —el equipo lo completan Clara Díaz, Maday Méndez y Ana Noguera— han decidido regresar por distintos motivos personales. Pero hay uno que las une. "Sabíamos que era un año de elecciones en el que había cosas que estaban cambiando, y ojalá sigan cambiando. En todo este movimiento, esta trinchera teatral es nuestra militancia propia", dice la codirectora. La gira de la primera de las tres piezas el pasado año por distintas ciudades españolas atrajo a un distribuidor que les abre ahora nuevos horizontes. Su trilogía hace el camino inverso de Mendieta para encontrar un público hijo y nieto de aquellos nombres que ponen sobre escena. Ana Noguera piensa en el trabajo pendiente en memoria histórica, en la retirada de símbolos franquistas o en el exilio sirio, análogo al español: "Es de una vigencia tan palpable todo lo que contamos que una obra así se vuelve necesaria".

Si algo han probado en estos años de trabajo es la universalidad de lo que cuentan. Al principio temían que aquellos episodios que tan bien conocían ellas —los paseos al amanecer, las canciones, los castigos— fueran ajenos al público argentino. Pero un día acudieron a verlas las abuelas de Plaza de Mayo. Y les dieron las gracias. "Te das cuenta de que esta historia deja de ser tuya. Hemos compartido guerras, silencio y olvido. Los países que han sufrido una dictadura tienen cicatrices similares. De creer que es algo local, te das cuenta de que hay una universalidad", dice Noguera. Representen donde representen su trilogía, alguien del público les busca tras la función: "Es que mi abuela está en una fosa...", "Es que mi hermana fue desaparecida por la dictadura...".

[Leer completo en infolibre.es]

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