estamos pensando...

18. Agravio a Santa Teresa. (-I-)

Agravio del Ayuntamiento de Ávila a Santa Teresa (o cómo hacer mentir a un santo)

El Paseante. Por Teresa Pérez

2014-12-10 02:42:00

Frente al colorido edificio de la nueva Estación de autobuses, cuya inauguración urge al acercarse los comicios electorales europeos, se levanta un muro de contención de hormigón.

Hace unos meses, nuestro Ayuntamiento (que no es precisamente de la escuela de Mies van der Rohe), se sobresaltó ante la sencillez de este muro desnudo y decidió proceder a darle su “toque personal” al más propio estilo “abuloide”: encargó el diseño y realización de un gran graffiti (técnica pictórica asociada a la juventud, a la modernidad, a la ruptura con los cánones establecidos). La temática habría de ser, acorde al estilo del graffiti, también novedosa e imaginativa, y por eso decidieron que tratara sobre algo nunca antes visto en la ciudad: la muralla y Santa Teresa.

 

El primer graffiti del neomuro rococó, según el concejal coordinador de Patrimonio Histórico, Turismo y Comercio, Héctor Palencia, “describe la evolución de la arquitectura abulense” (¿Se habrá parado a mirarlo? Aun pudiendo tratarse de licencias, ¿la evolución consiste en cambiar de lugar San Pedro para ocultar San Vicente? ¿en que no se vea Mosén Rubí y sí el torpe nuevo edificio de los juzgados? ¿en que la construcción de mayor trascendencia a juzgar por su tamaño sea el Palacio de Congresos?). Incorpora también una inscripción alusiva a la proclamación de Ávila como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, además, eso sí, traducida al inglés, ¡que sabemos idiomas!, pese a que muchos de los que hoy se dan golpes en el pecho defendiendo la Declaración, en el momento de su tramitación se oponían a ella.

Junto al retrato de Santa Teresa, representado en el segundo graffiti, quedó un espacio libre que se decidió ocupar con una frase contundente. Nuestros ediles buscaron… y buscaron entre las pocas frases que conocían de la Santa y que hacían alusión a Ávila: “De Ávila ni el polvo”, (“-¡no!, esa no vale! -¡Otra! -No hay más”). Intentaron recordar la frase que les había tocado en suerte leer en la absurdamente institucionalizada Lectura del Libro de la Vida celebrada cada año en el Convento de San José, pero era castellano antiguo… y el esfuerzo fue en vano. ¡Qué raro hablaba la Santa!. ¡Ay!, para algunos es más fácil gritar: “¡Viva Teresa de Ávila!” que leer sus obras.

Habría que recurrir a un entendido (o entendida) en nuestra Patrona. La respuesta del docto (o docta) en la Santa no se hizo esperar:

                    “YO NO PENSÉ SALIR DE ÁVILA EN NINGUNA MANERA”

                                                                                          Teresa de Ávila.

 

Cuando leí aquello no salía de mi asombro. La Santa, que aquí tuvo contadas ayudas y fue incomprendida durante su vida por el concejo, clérigos poco doctos y un pueblo que –en lo conocido- la tuvo por loca ante sus intenciones fundacionales, mujer inquieta y andariega, trasgresora y fronteriza, fundadora de 17 conventos por toda España, Doctora de la Iglesia Universal, ¿habría dicho aquello? ¡Imposible!.

Comentarios

Escribe tu comentario

Su Comentario

Su Nombre

humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

>
Concurso de Micrrorrelatos Avilabierta

Lo último que hemos colgado

¿Quiénes somos? - Saliendo al paso - Aviso para navegantes - Contacto